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La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo

La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo

llave

Un comercial televisivo preguntaba: “¿Que es una puerta cuando uno tiene la llave?” Y esto es una realidad en la oración, nosotros tenemos la llave que nos abre las puertas del Cielo; tenemos el nombre de Jesús.

Juan 16:23-24
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Tu tienes la llave, solo debes usarla.

¿A Quien Debemos Pedirle?

Mucha gente no recibe respuesta a sus oraciones porque lo hace de manera incorrecta; al orar le están pidiendo a la persona incorrecta, le piden a Jesús, al Espíritu Santo o algún mediador particular; pero nuestra oración debe hacerse al Padre.

En nuestro texto de Juan 16:23 vemos que nuestras peticiones deben hacerse al Padre.

La palabra preguntar es la palabra griega erotao que significa: “Una petición basada en la igualdad o familiaridad con la persona a la que se le hace la petición.”

Jesús les está diciendo a los discípulos que venía un día en el que ya no estaría con ellos y ya no podrían hacerle peticiones con la relación de familiaridad que tenían hasta ese momento.

La palabra pedir es aiteo que significa: “Es la actitud de un suplicante; la petición que hace una persona de menor posición a otra que está en mayor posición.”

Ahora las peticiones tienen que hacerse a alguien que está en mayor posición, nuestro Padre celestial.

Mateo 6:9
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Jesús mismo nos enseñó que debemos orar al Padre.

Mateo 7:11
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan.

El Padre dará buenas cosas a los que le pidan.

Lucas 13:11
13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

El Padre dará el Espíritu Santo a los que le pidan.

2 Corintios 1:3
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación.

Efesios 1:3, 15-17
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,
16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

En estos y otros versos podemos ver que el apóstol Pablo siempre oraba al Padre.

Si queremos recibir respuesta a nuestras oraciones debemos pedirle al Padre en el nombre de Jesús.

¿Cuál Debe Ser Nuestra Actitud al Orar?

Juan 16:24
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Debemos estar gozosos sabiendo que Dios responde nuestras oraciones cuando se las hacemos en el nombre de Jesús.

Nuestro gozo se completa al momento que recibimos la respuesta por las cosas que le hemos pedido a Dios.

Filipenses 4:6-7
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Cuando has orado, ya no es tiempo para afanarte y preocuparte, sino que es el momento de empezar a darle gracias a Dios porque Él ya te respondió afirmativamente.

Efesios 5:20
20 Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Debemos darle gracias al Padre en el nombre de Jesús.

¿Cómo Abrir las Puertas del Cielo?

Yo, como muchos de ustedes, tengo una cuenta de ahorros en un banco, además tengo una tarjeta para retirar dinero de los cajeros automáticos del banco.

Si necesito dinero y el banco está cerrado, lo único que debo hacer es poner mi tarjeta en la máquina y sacar el dinero que necesito.

Por otro lado, si coloco la tarjeta incorrecta, el cajero no me dará el dinero que necesito.

El cajero funciona con la tarjeta correcta.

Igual es con la oración; la gente debe orar de la manera correcta.

Mucha gente termina sus oraciones diciendo: “Si es Tu voluntad”; lo cual parece ser muy piadoso, pero no tiene ningún resultado.

En primer lugar en 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

Es decir, Dios solo responde oraciones que se hacen de acuerdo a Su voluntad; por eso, si no conoces la voluntad de Dios te encuentras en problemas, Dios no te escuchara.

Por otro lado, al orar “si es Tu voluntad”; estás orando en incredulidad. Si no hay respuesta a tu oración dirás: “No era la voluntad de Dios”.

No busques excusas para tu falta de respuesta a la oración; haz las cosas de la manera correcta y las puertas del cielo se te abrirán.

En Juan 16:23 vemos que la voluntad de Dios es darte todo lo que le pidas en el nombre de Jesús, así que no pierdas mas tiempo y empieza a pedir al Padre en el nombre de Jesús.

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10 Cosas indispensables al momento de orar

10 Cosas indispensables al momento de orar

 Nuestra vida de oración es un asunto que debemos tomar en serio, por eso te voy a dar una serie de pautas que no debes de olvidar al momento de orar.

Número 1

Debes saber lo que quieres recibir de Dios

Santiago 1:6-8
6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 
7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 
8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.
Si no sabes lo que quieres es difícil que puedas recibir algo de Dios.
La palabra que se usa para dudar en este pasaje es diakrino, que significa: “separar entre dos” u “oscilar”.
Cuando era niño, mis abuelos tenían un reloj de péndulo en la sala de su casa; yo veía que marcaba el tiempo yendo de izquierda a derecha una y otra vez, sin parar. Muchos creyentes hacen lo mismo, están de un lado a otro, sin saber lo que quieren.
El hombre de doble ánimo es como el niño al que se le lleva a la juguetería, quiere todos los juguetes que hay, no sabe por cual decidirse, y al final el padre es el que escoge por el niño.
Debemos aprender a decidirnos.
Juan 15:7
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
Al momento de orar debemos saber lo que queremos. Notemos que el verso dice: querer y no necesitar.
Mucha gente piensa que Dios solo quiere darnos las cosas que necesitamos; pero este verso dice que podemos pedir lo que queremos y Dios no los dará.
Marcos 10:46-52
46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. 
47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 
48 Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 
49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. 
50 El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 
51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. 
52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.
Veamos que en la sanidad de Bartimeo, Jesús le preguntó: ¿Qué quieres que te haga? Para poder recibir algo de Dios, Bartimeo necesitaba saber que quería.
Mucha gente no recibe nada de Dios porque no quieren nada.
Dios te pregunta hoy: ¿Qué quieres que haga por ti? Así que decide lo que quieres y se determinado en ello.

 
Número 2
Descubre lo que la Biblia dice acerca de lo que quieres recibir
Este punto si que es importante, si quieres recibir algo de Dios debes saber si Dios lo ofrece, y ¿que mejor lugar para conocer lo que Dios ofrece sino Su Palabra?
Si ya sabes lo que quieres necesitas tener el respaldo de los versículos que prometan lo que quieres recibir de Dios.
1 Juan 5:14-15
14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 
15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
Aquí encontramos la clave para la oración respondida, pedir de acuerdo a Su voluntad. Y, ¿dónde encontramos su voluntad? En Su Palabra.
Si queremos tener respuesta a nuestras oraciones siempre debemos orar basados en la Palabra de Dios.
Lucas 4:1-12
1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto 
2 por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. 
3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan. 
4 Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. 
5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. 
6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. 
7 Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. 
8 Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.
9 Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; 
10 porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; 
11 y, En las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. 
12 Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
Durante la tentación en el desierto Jesús usó tres veces la Palabra de Dios para derrotar al diablo.
La Palabra de Dios es lo que nos trae victoria en cualquier circunstancia en la que nos encontremos y nos da la respuesta deseada.
2 Pedro 1:3-4
3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 
4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.
Todas las cosas que necesitamos y deseamos en esta vida ya han sido provistas por Dios. Así que nosotros podemos disfrutar de todas estas cosas.

Número 3
Pídele a Dios las Cosas que Necesitas
Esto es tan obvio que ni siquiera debería mencionarlo; pero la verdad es que muchos creyentes no le piden a Dios las cosas que desean. Como dan por descontado que Dios les dará las cosas que  desean no se lo piden.
Mateo 7:7-11
7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 
8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 
9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 
10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? 
El énfasis de Jesús está en que debemos pedir si es que queremos recibir.
Santiago 4:2
2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.
Las personas no reciben las cosas que desean porque no las piden.
Es como una persona que va a un restaurante, se sienta en la mesa, lee el menú, se queda una hora y se va a su casa sin comer nada. ¿Por qué no comió nada? Porque no pidió nada.
 Si quieres algo debes ir y pedirle a Dios, que Él te responderá.

 
Número 4
Debes orar al Padre en el Nombre de Jesús

La oración de la iglesia no es el Padrenuestro, es una bella oración que Jesús enseñó, pero nuestra oración es al Padre en el nombre de Jesús.
 
Juan 16:23-24
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. 
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.
Cuando Jesús dijo estas palabra, todavía estaba en la tierra. Como aún no había muerto, ni resucitado, de nada le hubiera servido a nadie orar en el nombre de Jesús.
Él estaba hablando de un nuevo día, en el cual sus seguidores podrían orar al Padre en su nombre. Este es el día en el que vivimos hoy.
En este día, todo lo que le pedimos al Padre en el nombre de Jesús nos lo da para que nuestro gozo sea cumplido.
Nuestro gozo no puede cumplirse si pasamos necesidades o si nuestro cuerpo está enfermo. Nuestro gozo se cumple cuando Dios nos da las cosas que necesitamos, cuando Dios responde nuestras oraciones.
La clave para esto la encontramos en el versículo 23: Pedir al Padre en el nombre de Jesús.

Número 5
Al orar debes creer que recibes
En Marcos 11 Jesús nos dijo esta importante verdad:
Marcos 11:23-24
23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
En este verso vemos que debemos creer antes de recibir.
El verso 24 en la Versión Amplificada dice: “Cuando ores, ten confianza y cree que se te ha concedido, y lo tendrás.”
Mucha gente está esperando ver la respuesta para empezar a creer; pero si ya lo tienes no necesitas creer que lo tendrás.
Uno cree primero y después ve la respuesta.
Juan 20:24-29
24 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 
25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 
27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 
28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 
29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.
Aquí vemos a Tomás diciendo: “Ver para creer”.
Tomás es como mucha gente que está esperando ver primero para luego empezar a creer.
Pero la fe no funciona así, tu primero crees lo que has pedido y luego lo verás.
Notemos que Jesús llamó incrédulo a Tomás por decir “ver para creer”; y dijo además: “Bienaventurados los que no vieron y creyeron”.
¿Por qué? Porque él que cree antes de ver recibirá cualquier cosa que pida.
Muchas personas quieren recibir primero y luego creer; pero Jesús nos dijo que debemos hacer todo lo contrario.
Una hermana dijo: “No voy a creer que estoy sana hasta que lo sienta en mi cuerpo.” Su pastor le respondió: “Si ya tienes tu sanidad, no es necesario que creas por ella.”
Para poder recibir respuesta a nuestras oraciones debemos creer que Dios ya nos las concedió al momento de hacerlas.

Número 6
Saca la duda de tu mente
Uno de los mayores enemigos de la oración es la duda.
Santiago 1:6-7
6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 
7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 
Como vimos antes la palabra duda nos habla de oscilar.
El problema en la iglesia es que hay muchos “creyentes margaritas”. Son creyentes que hoy creen, mañana dudan, al día siguiente creen y luego vuelven a dudar. Están siempre a ambos lados del péndulo.
Son como el joven que deshojaba una margarita mientras pensaba en su novia y decía: “Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere…”.
Así están muchos creyentes: “Creo que recibo, no creo que recibo, creo que recibo, no creo que recibo…”. Ese tipo de persona nunca recibirá de Dios.
Mateo 14:22-32
22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 
23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 
24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. 
25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 
26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. 
27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 
30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 
31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 
32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.
En este pasaje podemos ver un ejemplo de lo que es la duda.
Pedro estaba en la barco y cuando vio a Jesús le dijo: “Si eres tu manda que yo camine sobre las aguas”. Y Jesús le dijo: “Ven”.
Pedro salió de la barca y empezó a caminar sobre el agua. Mientras el camino sobre las palabras de Jesús, siguió caminando por encima de las aguas; pero cuando puso sus ojos en el mar, las olas y el viento empezó a hundirse.
La duda es sacar los ojos de la Palabra de Dios y ponerlos en las circunstancias.
Marcos 11:23
23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 
Siempre habrán circunstancias que se levanten en contra de lo que estamos creyendo; pero nosotros debemos rehusar dudar y ordenarle a ese monte de circunstancias adversas que se mueva.

Número 7
Ten un corazón agradecido
Alguien dijo esta gran verdad: la alabanza es el nivel mas alto de fe; y yo lo creo, porque tu le estás dando gracias a Dios por la respuesta aunque todavía no hayas visto nada.
Romanos 4:20-22
20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 
21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; 
22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia.
Eso fue lo que hizo Abraham; dio gracias de antemano, aún no había nacido Isaac, sin embargo, él daba gracias a Dios porque estaba plenamente convencido de que era capaz de hacer todo lo que había prometido.
Debemos mantenernos firmes alabando y dando gracias a Dios por respondernos aunque aun no se haya manifestado físicamente nuestra respuesta.
 
Filipenses 4:6
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
De nada nos sirve afanarnos y orar una y otra vez la misma oración; pues al orar por segunda vez le estás diciendo a Dios que no te escuchó la primera vez.
Cambia el afán por la alabanza, dándole gloria a Dios porque Él es poderoso para hacer todo lo que ha prometido.
Dale las gracias porque ya respondió tu oración.

Número 8
Debes depender del Espíritu Santo en nuestra vida de oración
Debemos recordar que el Espíritu Santo es nuestro ayudador y precisamente es lo que hace por nosotros, ayudarnos.
Romanos 8:14
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
Los hijos de Dios somos guiados por el Espíritu Santo. Dios quiere que dependamos del Espíritu Santo en cada área de nuestras vidas y eso incluye nuestra vida de oración.
Romanos 8:26-27
26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 
27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
El Espíritu Santo nos ayuda a orar de manera eficaz.
A veces no sabemos como o por que orar, por eso necesitamos del Espíritu Santo para que nos enseñe el motivo y la manera en que debemos orar.
Juan 14:15-17
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 
16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 
17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
La palabra Consolador es la palabra griega parakletos (parakletos), que entre otras cosas significa ayudador.
El Espíritu Santo es nuestro ayudador, es quien nos ayuda a tener oraciones exitosas.
Una traducción literal de Romanos 8:26 es esta: “El Espíritu mismo hace intercesión por nosotros en lenguaje que no puede expresarse con lenguaje articulado.”
1 Corintios 14:2,14-15
2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.
14 Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. 
15 ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.
En el verso 2 vemos que la persona que ora en lenguas esta orando misterios por el Espíritu Santo. Es decir habla por el Espíritu Santo.
Los versos 14 y 15 nos dicen que no debemos conformarnos con orar únicamente intelectualmente; debemos orar también con el Espíritu Santo.
Otro motivo para orar en lenguas lo encontramos en Romanos 8:26, donde dice que no sabemos pedir como conviene. Nosotros no sabemos, pero el Espíritu Santo si lo sabe y quiere ayudarnos a orar correctamente.
Dependamos del Espíritu Santo para poder orar de manera eficaz.

Número 9

No dejes de orar por otros

La oración de intercesión debe ser una parte importante de nuestra vida de oración.
1 Timoteo 2:1-4
1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 
2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 
3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 
4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
La oración de intercesión no es una oración que hacemos para nuestro beneficio personal, es una oración en beneficio de otras personas.
Cuando intercedemos tomamos el lugar de otro; te pones en medio de Dios y la persona, abogando a favor la persona.
Tu oración puede ser por salvación, sanidad o cualquier otro motivo.
Gálatas 6:2
2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
Al interceder tomas la carga de otro como si fuera tuya, para que así esa persona pueda alcanzar victoria.

Número 10
Aprende a edificarte orando en lenguas

La oración en lenguas es un medio importante que Dios nos dio para nuestra edificación personal.
Judas 20
20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo
 
1 Corintios 14:4
4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.
El orar en lenguas nos ayuda espiritualmente, nos hace percibir la presencia del Espíritu Santo y nos edifica.
La palabra edificar es la misma que se usa para recargar.
Cada vez que a nuestro celular se le acaba la batería nosotros lo recargamos y vuelve a funcionar.
Lo mismo sucede con el hablar en lenguas; cuando sentimos como que algo nos falta, es tiempo de orar en lenguas y recargarnos del poder de Dios.
El orar en lenguas tiene un valor triple: Nos ayuda a orar por lo que no sabemos; nos ayuda a interceder y nos edifica espiritualmente.
Oremos continuamente en lenguas para estar siempre llenos del poder de Dios.
Tomado de mi blog “La Palabra de Fe”

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Las Siete Cosas Más Importantes que Debes Saber de la Oración

Las Siete Cosas Más Importantes que Debes Saber de la Oración

En esta enseñanza veremos las siete cosas mas importantes que un creyente debe saber acerca de la oración.

Número 1

Aprende la Diferencia entre las Diversas Clases de Oración

Muchas personas creen que solo existe un tipo de oración en la Biblia, pero si hacemos un estudio detallado acerca de la oración veremos que no solo hay una clase, sino que hay varias.
Está la oración de petición en la pedimos por nuestras necesidades y la oración de intercesión en la que oramos por otras personas.
Está la oración de entregar nuestras cargas al Señor cuando pasamos por angustias y ansiedades, y la la oración de alabanza en la que le agradecemos a Dios por las cosas buenas que Èl ha hecho por nosotros.
Para ver los diversos tipos de oraciones te invito a que sigas este enlace:

Número 2

Ora al Padre en el Nombre de Jesús

Juan 16:23-24
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.
Cuando Jesús dijo estas palabra, todavía estaba en la tierra. Como aún no había muerto, ni resucitado, de nada le hubiera servido a nadie orar en el nombre de Jesús.
Él estaba hablando de un nuevo día, en el cual sus seguidores podrían orar al Padre en su nombre. Este es el día en el cual vivimos.
Todo lo que le pedimos al Padre en el nombre de Jesús nos lo da para que nuestro gozo sea cumplido.
Nuestro gozo no puede cumplirse si pasamos necesidades o si nuestro cuerpo está enfermo. Nuestro gozo se cumple cuando Dios nos da las cosas que necesitamos, cuando Dios responde nuestras oraciones.
La clave para esto la encontramos en el verso 23: Pedir al Padre en el nombre de Jesús.
Para conocer más acerca de como orar en el Nombre de Jesús te invito a seguir el siguiente enlace:

Número 3

Cree Que Recibes

Marcos 11:24
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
La clave para la respuesta a nuestras oraciones se encuentra en creer que recibimos lo que pedimos antes de verlo.
Muchas personas quieren recibir primero y luego creer; pero jesús nos dijo que debemos hacer todo lo contrario.
Una hermana dijo: “No voy a creer que estoy sana hasta que lo sienta en mi cuerpo.” Un ministro le respondió: “Si ya tiene su sanidad, no es necesario que crea por ella.”
Para poder recibir respuesta a nuestras oraciones debemos creer que Dios ya nos las concedió al momento de hacerlas.

Número 4

Al Orar, Perdona

Marcos 11:25-26
25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.
26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.
Si no estamos recibiendo respuesta a nuestras oraciones debemos examinar si estamos caminando en perdón.
La falta de perdón es el mayor obstáculo para nuestra fe. Un corazón rencoroso no recibe respuesta a la oración.
Estaba ministrando a una hermana que tenía artritis y el Señor me dijo que tenía falta de perdón. Cuando le dije esto ella me dijo que nunca había podido perdonar a su esposo, que la había abandonado con dos hijos pequeños, a los cuales ella tuvo que educar y pagar por todos sus gastos.
Cuando ella tomó la decisión de perdonarlo, ella recibió al instante su sanidad.
Si tienes falta de perdón decide caminar en amor y perdonar a la persona que te ofendió, le abrirás la puerta a Dios para que pueda responder tus oraciones.

Número 5

Depende del Espíritu Santo en tu Vida de Oración

Romanos 8:14
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
Los hijos de Dios somos guiados por el Espíritu Santo.
Dios quiere que dependamos del Espíritu Santo en cada área de nuestras vidas y eso incluye nuestra vida de oración.
Romanos 8:26-27
26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
El Espíritu Santo nos ayuda a orar de manera eficaz.
A veces no sabemos como o por que orar, por eso necesitamos del Espíritu Santo para que nos enseñe el motivo y la manera en que debemos orar.
Juan 14:15-17
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.
16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
La palabra Consolador es la palabra griega parakletos (parakletos), que entre otras cosas significa ayudador.
El Espíritu Santo es nuestro ayudador, es quien nos ayuda  a tener oraciones exitosas.
Una traducción literal de Romanos 8:26 es esta: “El Espíritu mismo hace intercesión por nosotros en lenguaje que no puede expresarse con lenguaje articulado.”
1 Corintios 14:2,14-15
2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.
14 Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.
15 ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.
En el verso 2 vemos que la persona que ora en lenguas esta orando misterios por el Espíritu Santo. Es decir habla por el Espíritu Santo.
Los versos 14 y 15 nos dicen que no debemos conformarnos con orar únicamente intelectualmente; debemos orar también con el Espíritu Santo.
Otro motivo para orar en lenguas lo encontramos en Romanos 8:26, donde dice que no sabemos pedir como conviene. Nosotros no sabemos, pero el Espíritu Santo si lo sabe y quiere ayudarnos a orar correctamente.
Dependamos del Espíritu Santo para poder orar de manera eficaz.

Número 6

Haz la Oración de Intercesión

1 Timoteo 2:1-4
1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres;
2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,
4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
La oración de intercesión no es una oración que hacemos para nuestro beneficio personal, es una oración en beneficio de otras personas.
Cuando intercedemos tomamos el lugar de otro; te pones en medio de Dios y la persona, abogando a favor la persona.
Tu oración puede ser por salvación, sanidad o cualquier otro motivo.
Gálatas 6:2
2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
Al interceder tomas la carga de otro como si fuera tuya, para que así esa persona pueda alcanzar victoria.
Para saber más acerca de como interceder por otros sigue el siguiente enlace:

Número 7

Edifícate a ti Mismo Orando en el Espíritu

Judas 20
20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo
1 Corintios 14:4
4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.
El orar en lenguas nos ayuda espiritualmente, nos hace percibir la presencia del Espíritu Santo y nos edifica.
La palabra edificar es la misma que se usa para recargar.
Cuando era niño un amigo vino con la novedad que tenía un recargador de pilas; así que cuando una pila se descargaba íbamos donde él para recargar nuestras pilas.
Lo mismo sucede con el hablar en lenguas; cuando sentimos como que algo nos falta, es tiempo de orar en lenguas y recargarnos del poder de Dios.
El orar en lenguas tiene un valor triple: Nos ayuda a orar por lo que no sabemos; nos ayuda a interceder y nos edifica espiritualmente.
Oremos continuamente en lenguas para estar siempre llenos del poder de Dios.

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Estudio Bíblico Acerca de la Oración

La oración es una parte vital de nuestra vida como creyentes, en especial porque con ella nos comunicamos con Dios.

Sin embargo mucha gente falla a la hora de orar porque no entiende que en la Biblia encontramos diversas clases de oraciones para situaciones específicas.

No es lo mismo la oración de petición que la oración de consagración y mucho menos que la oración de intercesión.

en este estudio abarcaremos las diversas clases de oraciones que hay en la Biblia, así que te invito que sigas los enlaces y aprendas más de la oración.

1. La Oración de Petición – Pidiendo de Acuerdo a la Voluntad de Dios

2. La Oración de Petición – 5 Pasos A Seguir Para Recibir respuesta a tus Oraciones

3. Siete Pasos Que Te Ayudarán A Recibir La Respuesta tu Oración

4. Las Seis Cosas Más Importantes en la Oración

5. La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo

7. Clases de Oración – La Oración Unida

8. Clases de Oración – La Oración de Atar y Desatar

9. Clases de Oración – La Oración de Acuerdo

10. Clases de Oración – La Oración de Intercesión

11. Clases de Oración – La Oración en Lenguas

12. Clases de Oración – La Oración de Entregar tus Cargas

13. Clases de Oración – La Oración de Alabanza

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Estudio Bíblico: “El Nombre de Jesús”

En mi blog “La Palabra de Fe” he colocado el curso “El Nombre de Jesús”.

Aquí les dejo los enlaces para que puedan verlo:

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Desarrollando Fe en el Nombre de Jesús

Desarrollando Fe en el Nombre de Jesús

En el libro de Hechos podemos ver la importancia de tener fe en el Nombre de Jesús.

Cuando Pedro les explicaba a los israelitas como fue sanado el cojo que se sentaba en la puerta del templo llamado la Hermosa les dijo: “Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre;  y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros” (Hechos 3:16).

En este capítulo final del libro veremos la importancia de desarrollar fe en el nombre de Jesús.

En Romanos 10:17 vemos cual es la manera bíblica de desarrollar la fe: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

Para poder entender mejor la fe veamos los términos griegos que se usan para  palabra. Nuevo Testamento encontramos dos palabras:

La primera es logos. Logos nos habla de toda la Biblia en conjunto, toda junta en un paquete. La Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis.

La segunda es rhema. Rhema nos habla de una materia especifica, de un tema de la Palabra de Dios.

La base de la fe es la Palabra de Dios; por eso, debemos entender que aspecto de la Palabra de Dios se necesita, para poder conseguirla.

En Romanos 10:17, se utiliza la palabra rhema; es decir, la fe viene cuando estamos oyendo una y otra vez un tema especifico de la Palabra de Dios; en este caso específico lo que dice acerca del nombre de Jesús.

Notemos que la fe no viene por oír una sola vez la Palabra, sino por el oír de una manera continua la Palabra de Dios.

Mucha gente no recibe de Dios, porque no se toman tiempo para dejar que la fe crezca en su corazón. A lo largo de la Biblia podemos ver que debemos ser diligentes en nuestro estudio de la Palabra.

En Josué 1:7-9 dice: “Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartara de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en el, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en el está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

En este pasaje vemos que Dios le dice a Josué, que la clave para el éxito en la vida se encuentra en el estudio diario de la Palabra de Dios. No solo una vez a la semana sino algo constante.

Si queremos tener fe en el Nombre de Jesús necesitamos pasar tiempo en la Palabra de Dios para poder llegar a entenderlo y poder disfrutar de sus beneficios.

Algo que nos ayudará para nuestro objetivo es hacer un estudio temático acerca del Nombre de Jesús.

Un estudio temático consiste en buscar todos los versos que hablan acerca del tema para meditarlos, estudiarlos y sacar una conclusión.

Al hacer esto podremos entender claramente lo que la Biblia habla del Nombre de Jesús y podremos desarrollar una fe fuerte en él.

Aquí les dejo todos los versos que hablan del Nombre de Jesús para ayudarlos a desarrollar una fe fuerte en el nombre de Jesús:

Mateo 1.21

21 Y ella dará a un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

Mateo 1.23

23 He aquí,  una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

Mateo 1.24, 25

24 Jos, despertando del sueño, hizo como el ángel del Señor le ordenara, y recibió a su mujer.

25 Y no la conoció hasta que dio a  luz a su hijo, el primogénito; y le puso el nombre de Jesús.

Mateo 10.22

22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre;  mas el que persevere hasta el fin,  éste será salvo.

Mateo 12.18, 21

18 Este es mi siervo a quien escogí, mi amado, en quien se complace mi alma. Pondré mí espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará el juicio.

21 En su nombre esperarán los gentiles.

Mateo 18.5

5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.

Mateo 18.19, 20

19 Otra vez os digo,  que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren,  les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre,  allí estoy yo en medio de ellos.

Mateo 19.29

29  Y cualquiera que haya dejado casas,  o hermanos,  o hermanas,  o padre,  o madre,  o mujer,  o hijos,  o tierras,  por mi nombre,  recibirá cien veces más,  y heredará la vida eterna.

Mateo 28.19

19 Por tanto, id y haced discípulos en todas las naciones, bautizándolas en  nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Marcos 9.38-41

38 Y Juan le respondió, diciendo: maestro, vimos a uno que en tu nombre expulsaba demonios, el cual no nos sigue; y nosotros se lo prohibimos, porque no nos sigue.

39 Jesús, sin embargo, dijo: no le prohibáis, porque nadie hay que realice milagros en mi nombre y pueda después hablar mal de mí.

40 porque quien no es contra mí está  a favor de mí.

41 por tanto cualquier que  vos de de beber un vaso de agua en mi nombre por que sois discípulos de Cristo, en verdad os digo que no perderá su galardón.

Marcos 16.17, 18

17 estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios;  hablarán nuevas lenguas;

18  tomarán en las manos serpientes,  y si bebieren cosa mortífera,  no les hará daño;  sobre los enfermos pondrán sus manos,  y sanarán.

Lucas 10.17

17 Y volvieron los setenta con alegría, diciendo: Señor, por tu nombre, hasta los demonios se nos sujetan.

Lucas 24.46, 47

46 …y así convenía que el Cristo padeciese y al tercer día, resucitase de  entre  los muertos;

47 y, en su nombre se predicase el arrepentimiento y la remisión de los pecados, en todas las naciones, comenzando por Jerusalén.

Juan 1.12

12 Mas a todos los que lo  recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Juan 2.23

23 Y, estando él en Jerusalén por la pascua, durante la fiesta, muchos viendo las señales que hacia, creyeron en su nombre.

Juan 3.18

18 Quien cree en el no es condenado; pero en que no cree ya está condenado por cuanto no creyó en el nombre del Unigénito Hijo de Dios.

Juan 14:13, 14

13 Todo cuanto pidáis en mi nombre yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el hijo.

14 Si pidiereis alguna cosa en mi nombre yo lo haré.

Juan 14.26

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Juan 15.16

16 No me elegisteis vosotros a mí,  sino que yo os elegí a vosotros,  y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto,  y vuestro fruto permanezca;  para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre,  él os lo dé.

Juan 16.23, 24, 26

23 En aquel día no me preguntaréis nada.  De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pisáis al padre en mi nombre, él vos lo ha de dar.

24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis…

26 En aquel día pediréis en mi nombre…

Juan 20.31

31 Pero estás fueron escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Hechos 2.21

21 Y todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.

Hechos 2.38

38        y Pedro dijo: arrepiéntanse, y cada uno de vosotros sea bautizado en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Hechos 3.6

6 Y Pedro dijo: no tengo plata ni oro, pero lo que tengo, eso te doy.  En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

Hechos 3.16

16 Por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, lo ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este, esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.

Hechos 4.7, 8, 10, 12, 17, 18

7 Y poniéndolos en medio, les preguntaron: ¿con que poder o en nombre de quien hiciste esto?

8 Entonces, Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo:…

10 Es conocido de todos vosotros y de todo el pueblo de Israel, que en nombre de Jesucristo nazareno, aquel a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucito de los muertos, en nombre de ese es que este está sano delante de todos vosotros.

12 Y ningún otro hay salvación, porque también debajo del cielo ningún otro nombre hay dado a los hombres, por el cual debamos de ser salvos.

17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémoslos para que no hablen  mas en ese nombre a ningún hombre.

18 Y llamándolos, les dijeron que a nadie hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.

Hechos 4.29, 30

29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos que con toda osadía hablen tu palabra;

30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo hijo Jesús.

Hechos 5.28, 40, 41

28 ¿No os mandamos estrictamente que no enseñarais en ese nombre?  Pero ahora habéis llenado Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre.

40 Estuvieron de acuerdo con él. Entonces llamaron a los apóstoles y, después de azotarlos, les ordenaron que no hablaran en el nombre de Jesús; y los pusieron en libertad.

41 Ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del nombre.

Hechos 8.12

12 Pero creyendo en Felipe, quien les predicaba acerca del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, se bautizaban tanto hombres como mujeres.

Hechos 9.14-16

14 Y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.

15 el Señor le dijo: ve, por que instrumento escogido me es este para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes y de los hijos de Israel,

16 por que yo le mostrare cuánto le es necesario padecer por mi nombre.

Hechos 9.21, 27, 29

21 Todos los que oían estaban atónitos y decían: ¿no es este  el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?

27 Entonces Bernabé, tomándolo, lo trajo a los apóstoles y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.

29 Y  hablaba con valentía en el nombre del Señor, y discutía con los griegos; pero estos intentaban matarlo.

Hechos 10.43

43 De este dan testimonio  todos los profetas, que todos los que en él crean recibirán perdón de pecados por su nombre.

Hechos 10.48

48 Y mando que fuesen bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase con ellos por algunos días.

Hechos 15.25, 26

25 Nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo,

26 hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Hechos 16.18

18 Esto lo hizo por muchos días, hasta que, desagradando a Pablo, se volvió él y dijo al espíritu: te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella, y salio en aquella misma hora.

Hechos 19.5

5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.

Romanos 1.5

5 Por medio de él  recibimos la gracia y el apostolado para conducir a todas las naciones a la obediencia de la fe por amor de su nombre.

Romanos 10.13

13 Ya que todo aquel  que invoque el nombre del Señor; será salvo.

1 Corintios 1.2

2 La iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados  a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.

1 Corintios 1.10

10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente  unidos en una misma mente y un mismo parecer.

1 Corintios 6.11

11 Y es lo que algunos eran, pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el espíritu de nuestro Dios.

Efesios 5.20

20 Dando siempre gracias por todo a nuestro Dios y padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Filipenses 2.9-11

9 Por lo que también Dios lo exalto soberanamente sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra, y debajo de la tierra,

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios padre.

Colosenses 3.17

17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o por obras, haced todo en nombre del Señor Jesús, dando por él gracias a Dios padre.

2 Tesalonicenses 1.12

12 Para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, conforme la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

2 Timoteo 2.19

19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: conoce el Señor a los que son suyos y todo aquel que invoque el nombre de Cristo apártese de maldad.

Hebreos 1.4

4 Hecho tanto superior a los ángeles cuanto que heredó más excelente nombre que ellos.

Hebreos 6.10

10 Por que Dios no es injusto para olvidar vuestra obra  y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndolos aún.

Hebreos 13.15

15 Por tanto, ofrezcamos siempre, por medio de él sacrificio de alabanza a Dios, esto es, el fruto de labios que confiesan su nombre.

Santiago 5.14

14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros?  Llame a los ancianos de la iglesia para que oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor.

1 Pedro 4.14

14 Si, por el nombre de Cristo, sois ultrajados, sois bienaventurados,  porque el glorioso espíritu de Dios reposa sobre vosotros.

1 Juan 2.12

12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.

1 Juan 3:23

23 Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.

1 Juan 5.13

13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna y para que creáis en el nombre del hijo de Dios.

Apocalipsis 19.12, 13, 16

12 Sus ojos eran como llama de fuego; en su Cabeza tenía muchas diademas y tenía escrito un nombre que ninguno conocía sino él mismo.

13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es: la palabra de Dios.

16 En su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: rey de reyes y Señor de Señores.

Apocalipsis 22.3, 4

3 Y no habrá más maldición. El trono de Dios y del cordero estará en ella, sus siervos lo servirán,

4 verán su rostro y su nombre estará en sus frentes.

Tomemos tiempo para estudiar y meditar estas escrituras para que la fe en el nombre de Jesús crezca en nuestros corazones y podamos declararlo con nuestras bocas.

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El Nombre de Jesús y los Demonios

El Nombre de Jesús y los Demonios

Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios. . .

– Marcos 16:17

En este capítulo veremos la autoridad que tenemos sobre los demonios en el Nombre de Jesús.

Un problema que tiene la gente es que ha sobredimensionado a Satanás y los demonios, les dan más autoridad que la que en realidad tienen; pero como vimos antes ya han sido despojados, desarmados y se les ha quitado todo poder; Jesús ya los venció y nos dio la autoridad sobre ellos.

¡Como debemos entonces enfrentarnos a ellos.

Lo primero que debemos saber es que las señales acompañan a los que creen.

El término creer es pisteuo y según Vine significa: Creer, ser persuadido de, y por ello fiarse de, confiar. Significa, en este sentido de la palabra, apoyarse en, no una mera creencia.

Debemos apoyarnos en la declaración de Jesús: “En mi nombre echar{an fuera demonios.”

Debemos estar persuadidos, convencidos y confiados que lo que Jesús dijo es la verdad y que va ha suceder lo que ha dicho.

Eso es fe, y la fe viene por el oír y el oír la Palabra de Dios; lo que nos dice que debemos depositar la Palabra de Dios continuamente en nosotros en cuanto al área de la autoridad que tenemos en el Nombre de Jesús para llegar a esa convicción.

Lo segundo que debemos hacer es conocer el valor del nombre de Jesús.

La autoridad que tenemos la desatamos mediante el uso del nombre de Jesús.

Juan 14:13-14

13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

En este pasaje dice que debemos pedir en el nombre de Jesús. ¿A quien debemos pedirle?

Como hemos visto anteriormente, podemos escribir este pasaje de este modo: “Todo lo que demandes, o exijas, en mi nombre, yo lo haré”; ya que la frase “al Padre” no se encuentra en los originales.

Para los discípulos esto quedo bien claro; pues en Hechos 3:1-8 podemos ver como usaron el Nombre de Jesús:

Hechos 3:1-8

1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.

2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.

3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.

4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.

5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.

6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;

8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

Pedro y Juan sabían muy bien lo que tenían; sabía que podían usar su autoridad en el nombre de Jesús para traer una sanidad.

Nosotros como cuerpo de Cristo tenemos la autoridad y el derecho de usar el nombre de Jesús pero no la gente de mundo.

Hechos 19:13-16

13 Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.

14 Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto.

15 Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?

16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.

Es interesante ver que tanto los hijos de Esceva como el demonio, ellos conocían quien era Jesús.

Los hijos de Esceva sabían que había autoridad en el nombre pero ellos no tenían derecho a usarle porque no eran parte del cuerpo de Cristo.

Lo tercero es que debemos hacer algo con esa autoridad.

Hechos 16:16-18

16 Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.

17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

El verso 17 en la Biblia de Jerusalén nos dice lo que realmente decía la mujer: “Nos seguía a Pablo y a nosotros gritando: ‘Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian un camino de salvación.’”

Pablo no estaba predicando “un” camino de salvación, el predicaba el único camino de salvación.

Pablo hizo algo al respecto, él hecho fuera el espíritu de adivinación en el nombre de Jesús.

Nosotros hemos recibido la autoridad ahora debemos usarla.

Esto nos da más luz acerca de lo que debemos hacer para usar nuestra autoridad.

Santiago 4:7

7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

El término someteos es jupotasso que es principalmente un término militar, ordenar abajo (jupo, debajo; tasso, ordenar). Denota: ponerse en sujeción, sujetarse.

Al someternos estamos poniéndonos bajo las ordenes de Dios; nos sometemos a Su Palabra; es decir, la aceptamos como una realidad en nuestras vidas.

Si Él ha dicho que tenemos autoridad, lo aceptamos como un hecho; si Él ha dicho que somos sanos por la llagas de Jesús, lo somos, lo aceptamos como un hecho; si Él dice que somos prósperos, lo somos.

Lo primero que hacemos es aceptar su Palabra como un hecho real para nosotros.

Lo segundo es resistir al diablo.

¿Cómo lo hacemos? Usando la Palabra de Dios y el nombre de Jesús.

Lo tercero es que el diablo huirá de nosotros.

El huirá, escapará de nosotros, como una mosca al ver un matamoscas.

Vayamos ahora a Primera de Pedro

1 Pedro 5:6-9

6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;

7 echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente,  anda alrededor buscando a quien devorar;

9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

Vemos aquí el mismo principio de Santiago, humillarnos ante la poderosa mano de Dios, someternos a Él y Su Palabra.

Si Dios ha dicho algo es así; debemos creerle, no dependiendo de nuestras propias fuerzas sino de las del Señor.

Debemos ser sobrios y velar; es decir mantenernos firmes en la Palabra; no ir a derecha ni ha izquierda.

Y debemos resistirlo con la Palabra de Dios y el nombre de Jesús.

No le quedará más remedio que huir.

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El Nombre de Jesús y la Sanidad Divina

El Nombre de Jesús y la Sanidad Divina

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

– Juan 14:13-14

Sigamos ampliando las cosas que vimos en el capítulo anterior para poder entender la relación entre el nombre de Jesús y la sanidad.

En Juan 14:13-14 dice que debemos pedir en el nombre de Jesús. ¿A quien debemos pedirle?

Una traducción literal de este pasaje sería: “Yo haré todo lo que pidas en mi nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pides algo en mi nombre lo haré.”

La frase “al Padre,” no se encuentra en el griego. Fue aumentada por los traductores Reina y Valera para contrastar ese pasaje con Juan 16:23-24. Las traducciones modernas de la Biblia han corregido esto.

Juan 14:13 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

Yo haré todo lo que ustedes me pidan. De ese modo haré que la gente vea, a través de mí, el poder que tiene Dios el Padre.

Juan 14:13 (La Biblia de las Américas)

Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Juan 14:13 (Nueva Biblia de los Hispanos)

Y todo lo que pidan en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Juan 14:13 (Nueva Versión Internacional)

Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre,  yo la haré;  así será glorificado el Padre en el Hijo.

Aden{as las Biblias en Inglés no utilizan la frase “pedir al Padre”.

Al colocar esa frase se pierde lo que Dios quiere decirnos. Además, como hemos visto, la palabra que se usa para “pedir,” es una palabra que denota la acción de exigir o demandar.

Podemos escribir este pasaje de este modo: “Todo lo que demandes, o exijas, en mi nombre, yo lo haré.”

Para los discípulos esto quedo bien claro; pues en Hechos 3:1-16 podemos ver como usaron el Nombre de Jesús: “Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entran en el templo. Este cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y los tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entro con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido. Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico de Salomón. Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿O por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a este? El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerle en libertad. Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, y matasteis al autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Y por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este completa sanidad en presencia de todos vosotros.”

En este pasaje vemos que el uso del nombre de Jesús fue lo que trajo sanidad a este hombre. Pedro no usó una oración para que este hombre sane. El demandó la sanidad de este hombre en el nombre de Jesús.

Nosotros también debemos usar el nombre de Jesús en contra de la enfermedad y el diablo.

No es a Dios a quien le demandemos que nos sane; en primer lugar, no fue El quien nos enfermó. Tampoco fue él quien te robó la salud; fue el diablo, él es el verdadero autor de la enfermedad.

Hay sanidad en el nombre de Jesús, solamente debes de usarlo y traerá sanidad a tu vida.

Cuando el diablo traiga enfermedad a tu vida, dile así: “Satanás, en el Nombre de Jesús, deja mi cuerpo ahora. Enfermedad, yo te ordeno salir de mi cuerpo en el nombre de Jesús.”

Tú tienes la autoridad, úsala ahora y recibe tu sanidad.

Otro aspecto del nombre de Jesús y la sanidad es cuando oramos al Padre en el Nombre de Jesús para recibirla.

En Juan 16:23-24 dice: “En aquel día no me preguntareis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”.

Este método es diferente al anterior; mientras que en Juan 14:13-14 dice que usemos el nombre de Jesús en contra de la enfermedad; aquí nos dice que oremos al Padre en el Nombre de Jesús.

Esta es la oración del Nuevo Pacto. Cuando Jesús dijo: “En aquel día,” el se refería a un día que todavía no estaban viviendo. El día en que los apóstoles pasarían del Antiguo al Nuevo Pacto.

Cuando Jesús hizo esta declaración, ellos estaban todavía en el Antiguo Pacto, pues Jesús aun no había muerto, resucitado y ascendido al Cielo.

Sin embargo, estaba por llegar el día en que se iba a empezar el nuevo pacto, donde la gente podría orar al Padre en el Nombre de Jesús.

¿Cuál seria el resultado de ese beneficio que Jesús les estaba anunciando que pronto tendrían?

Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

De ahí vemos que la oración de la iglesia es orar al Padre en el Nombre de Jesús. No hay ningún otro nombre en el cual debemos orar.

Si el creyente quiere recibir algo de Dios en oración, debe ser hecho en el nombre de Jesús, y todo lo que pida lo recibirá. Y la sanidad está incluida en la oración.

Nuestra oración siempre es al Padre; no le pedimos a Jesús, ni al Espíritu Santo, ni a ningún ángel o persona, le pedimos a Dios. Esa es la forma bíblica.

Además en Juan 16:24 dice: “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.”

¿Hay alguna persona que esté feliz de ser enferma? ¿Nuestro gozo se cumple cuando tenemos dolor?

Muchas veces he orado por gente con dolor, la tristeza y sufrimiento se reflejaba en su rostro, pero al recibir su sanidad en el nombre de Jesús, tu veías como cambiaba su rostro, podías ver el gozo y la felicidad en su rostro.

Tu gozo se cumplirá cuando tu le pidas al Padre que te que recibas la sanidad que proveyó para ti en su plan de redención en el nombre de Jesús, El responderá y la enfermedad se ira de tu cuerpo.

Hace unas semanas estaba compartiendo en una iglesia acerca el nombre de Jesús y la oración, al final los hice practicar lo que habíamos enseñado, llamé a los enfermos y les dije que haríamos una oración en el nombre de Jesús para recibir su sanidad.

Les dije que oren de esta manera: “Padre te pido recibir la sanidad que Cristo proveyó para mi en la cruz, creo que mi cuerpo es sanado en el Nombre de Jesús.”

Solo una sencilla oración al Padre en el Nombre de Jesús y todos fueron sanados

Pídele ahora al Padre recibir tu sanidad en el nombre de Jesús, y la tendrás.

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El Nombre de Jesús y la Oración

El Nombre de Jesús y la Oración

La mayoría de los cristianos sabe que puede usar el Nombre en oración; pero no se imaginan la plenitud de lo que significa.

Algunos repiten el Nombre como si fueran loros; pero no les funciona; otros ni siquiera esperan que funcione; y después se preguntan porque no hay respuesta para sus oraciones.

Sin embargo en Juan 16:23-24 Jesús dijo: “En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis,  para que vuestro gozo sea cumplido.”

Esta si que es una declaración realmente asombrosa; todo lo que pedimos al Padre en el nombre de Jesús nos lo dará.

Yo tengo la llave de mi casa; cuando llegó a mi casa puedo decir que abro la puerta; pero en realidad no soy yo sino que es la llave la que lo hace.

Si no tuviera esa llave sería como Pedro Picapiedra teniendo que gritar ¡¡¡Vilmaaaaaaa!!! Ya que no podría entrar en ella.

En la oración también tenemos una llave que abre las puertas del cielo y sin la cual nos quedaremos solamente ante sus umbrales y esa llave es el nombre de Jesús.

Tengamos en cuenta algo, en este verso dice claramente a quien le debemos orar; nuestra oración es al Padre en el Nombre de Jesús.

Nuestra oración no debe ser a Jesús; Él dijo: “En aquel día no me preguntaréis nada. . .todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre os lo dará”.

Jesús lo puso bien claro pedimos al Padre en el Nombre de Jesús.

A veces en los periódicos veo que la gente coloca: “Gracias Espíritu Santo por la gracia concedida.” Pero nuestra oración no es al Espíritu Santo, ese no es su lugar dentro de la Trinidad; las promesas en cuanto a la oración de petición no vienen por orarle.

Mucho menos debemos orarle a los ángeles, muchísimos padres le enseñan a orar a sus hijos: “Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día”.

No se dan cuenta que les están enseñando idolatría a sus hijos,

Colosenses 2:18 es bien claro respecto a esto: “Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal.”

Además, porque tendría que pedirle a un ángel que no me desampare cuando Dios dijo: “No te desampararé,  ni te dejaré” (Hebreos 13:5).

Nuestra oración siempre debe ser al Padre en el nombre de Jesús.

Para tener plena certeza de que tendremos respuesta a nuestras oraciones cebemos seguir las reglas determinadas en la Palabra; por eso oramos al Padre en el Nombre de Jesús.

Cuando Jesús dijo: “En aquel día”, Él estaba hablando acerca del día en que vivimos hoy.  Jesús hizo esta declaración antes de morir por nosotros en la cruz. Antes de dar inicio al Nuevo Pacto.

Podemos parafrasearlo de esta Manera y darle un mejor significado: “En el día del Nuevo Pacto, ya no me pedirán nada; porque todo lo que pidan al Padre en Mi Nombre se los concederá”.

Mientras Jesús estaba en la tierra, sus discípulos no usaban Su Nombre en la oración; es por eso que les dijo: “Hasta ahora, no han pedido nada en Mi Nombre”.

Fue después que resucitó de los muertos, habiendo conquistado y despojado a las huestes del infierno y haberse sentado a la diestra del Padre; muy por encima de todo principado, autoridad, y poder, y Señorío, que llegó el tiempo en que la iglesia usaría esta Nombre tan glorioso en la oración.

Ahora podemos pedir y recibir para que nuestra alegría sea completa.

El pedir al Padre en el Nombre de Jesús garantiza la respuesta a nuestra oración.

Reclamando nuestros derechos

Muy ligado a este pasaje se encuentra Juan 14:13-14 que dice: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.”

El único problema con este pasaje es que Reina y Valera añadieron la frase “al Padre” en este pasaje robándonos el significado real de este pasaje y colocándolo en el campo de la oración.

La gran mayoría de traducciones en español y todas las de inglés no contienen este añadido.

Queriéndonos ayudar a entender la Biblia nos confundieron.

Jesús no esta hablando aquí de la oración de petición (como si lo hace en Juan 16). Aquí dice: “Y todo cuanto pidiereis en Mi Nombre, YO LO HARÉ….Si pidiereis alguna cosa en Mi Nombre, YO LO HARE.”

Jesús está hablando acerca del uso del Nombre de Jesús contra el enemigo en nuestra vida diaria.

La palabra “pedir” usada aquí es el término griego aiteo que significa pedir o demandar, e incluso exigir..

No es a Dios a quien le demandamos o exigimos, Él no es quien nos ha robado nuestra salud o dinero, el que nos roba es el diablo y a él es a quien debemos exigirle que saque sus manos de nosotros y a todas las cosas que nos envíe.

Pedro y Juan sabían esto, como hemos estado viendo en el caso del cojo que se sentaba en la puerta del templo llamada la Hermosa.

Hechos 3:4-8

4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.

5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.

6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;

8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando,  y saltando, y alabando a Dios.

Demandaron que la enfermedad se fuese del hombre y al momento se fue.

Kenneth Hagin cuenta que una vez, después de enseñar acerca de esto, se le acercó un profesor universitario de griego después del culto, diciéndole: “Hermano Hagin, nunca pensé en esto antes de escucharlo enseñar, pero luego de eso al leer mi Nuevo Testamento en Griego me di cuente que ese verso dice literalmente: ‘Todo cuanto exigiereis como vuestros derechos y privilegios, yo lo haré’”

La concordancia Strong resalta que el significado de la Palabra griega que aquí se traduce como “pedir” es en realidad “exigir algo que se nos debe”.

El problema es que no podemos exigir nuestros derechos y privilegios si no los conocemos.

En el Nuevo Pacto tenemos muchos derechos y privilegios debido a la obra terminada de Cristo en la cruz; y uno de nuestros derechos y privilegios es que podemos usar el nombre de Jesús.

Para poder usar este derecho y privilegio vayamos a la Biblia y estudiemos lo que dice acerca del Nombre glorioso de Jesús.

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La Autoridad que hay en el Nombre de Jesús

La Autoridad que hay en el Nombre

Tenemos autoridad en el Nombre de Jesús.

Cuando Jesús se le  apareció a Juan en la isla de Patmos, le dijo: “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas;  yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.” (Apocalipsis 1:18).

Todavía recuerdo la sensación que tuve cuando al cumplir los 15 años me dieron mi propio juego de llaves de la casa, en ese momento me sentí el dueño del mundo, tenía la autoridad de entrar y salir cuando quisiese de la casa.

Es un hecho que él que tiene las llaves tiene la autoridad; Jesucristo recibió las llaves de autoridad en el cielo y en la tierra.

En Mateo 28:18 el dijo: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.”

Una traducción más exacta de la palabra “potestad” es “autoridad”, veamos como tradujeron esta palabra en otras versiones:

Biblia Latinoamericana

Jesús se acercó y les habló así: “Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra.”

Versión Castilian

Pero él, acercándose, les dijo: Yo he recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra.

La Biblia de las Américas

Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.

Reina Valera Actualizada

Jesús se acercó a ellos y les habló diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra

La persona que tiene las llaves es la persona autorizada. Jesús está diciendo aquí: “Yo soy la Persona autorizada, yo tengo la autoridad”.

Poco antes de subir para sentarse a la diestra del Padre, Jesús dijo: “He recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra.”

Y luego hizo esta poderosa declaración: “Y estas señales seguirán a los que creen: EN MI NOMBRE…” (Marcos 16:17).

En ese momento Jesús nos está autorizando para usar su nombre; nos da la autoridad para usar el nombre que es sobre todo nombre; ese nombre que esta por encima de cualquier otro nombre en los tres mundos, en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra.

Podemos juntar los dos versos, ya que ambos nos dan la idea total de lo que Jesús estaba diciendo, y ponerlo así: “He recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra; por tanto, id. . .estas  señales seguirán a los que creen: EN MI NOMBRE, echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes; y si  bebieran cosa mortífera, no les hará daño alguno; sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán  (Mateo 28:18-19; Marcos 16:17,18).

La iglesia primitiva conocía bien de esta verdad; en el libro de Hechos podemos ver una y otra vez como usaron ese nombre tan maravilloso.

En Hechos 16 podemos ver como Pablo usó el nombre de Jesús para echar fuera el demonio de una adivina que estorbaba la predicación de la Palabra:

Hechos 16:16-19

16 Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.

17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

19 Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades.

Estamos autorizados para echar fuera demonios en el nombre de Jesús y ellos tienen que irse.

Innumerables veces he visto como la gente ha sido sanada sea usando el nombre de Jesús contra la enfermedad o imponiendo las manos en el nombre de Jesús.

En las campañas suelo usar la sanidad en masa para ministrar la sanidad divina, no hace falta dar un gran grito sino conocer el poder que respalda a este maravilloso nombre.

Sencillamente les explico lo que la Biblia enseña acerca de la sanidad divina y luego les pido que pongan su nombre en el lugar de la enfermedad y de la forma más simple y calmada les digo: “Sean sanos en el nombre de Jesús” y puedo ver como las sanidades empiezan a ocurrir.

Tenemos un nombre que es sobre todo nombre y tenemos la autoridad de usarlo contra el nombre de cualquier enfermedad.

En Mateo 8 podemos ver un ejemplo de la autoridad que tenemos:

Mateo 8:5-10

5 Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,

6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.

7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará.

9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

¿Qué dijo este centurión romano para dejar a Jesús tan admirado?

Dijo estas palabras: “Solo di la Palabra. Así como estoy sobre estos cien hombres que obedecen mis órdenes, Tú fuiste colocado sobre la enfermedad. Tú eres Señor sobre los demonios y las leyes de la naturaleza. Tienes autoridad sobre el dolor y la enfermedad. Solo debes hablar, y los dolores y las enfermedades te obedecerán”.

Debemos usar la autoridad que tenemos en el nombre de Jesús.

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