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La Verdad Acerca de los Apóstoles del Siglo XXI – Estudio Bíblico

¿Que hay de cierto en esta gran aparición de apóstoles del Siglo XXI? ¿Como reconocer los que son verdaderos y son falsos? ¿Hay solo 12 apóstoles en la Biblia? Estas y otras preguntas las responderemos en este estudio bíblico.

Definiendo al Apóstol

En esta entrada definiremos al apóstol.

En Efesios 4:11 dice: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.”

La palabra deriva directamente del término griego apostolos, que significa alguien que es enviado con un mensaje o una comisión especial; puede referirse a un embajador o representante de otro.

En 1 Corintios 12:28 dice: “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros,  después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.”

Aquí Pablo nos da dos listas de ministerios donde nombra en primer lugar a los apóstoles; no por cuestión de jerarquía, debido a que los dones del ministerio son horizontales y no verticales, sino por cuestión de su aparición.

La palabra que se utiliza para primeramente es proton, que significa según Thayer, primero en tiempo o lugar.

Strong lo traduce como: “primeramente (en tiempo, lugar, orden, o importancia):- lugar, primero, primera, primeramente, principio, vez.”

Podemos decir que el primer ministerio que apareció en la iglesia es el del apóstol.

En Lucas 6:13 vemos la aparición de los apóstoles: “Y cuando era de día, llamó a sus discípulos,  y escogió a doce de ellos,  a los cuales también llamó apóstoles.”

Más adelante en el libro de Hechos podemos ver cómo es que los apóstoles fueron los primeros en predicar el Evangelio tanto a los judíos como a los no gentiles.

Podemos ver que en Hechos 2 y 10 un apóstol, Pedro fue el primero en predicarle el evangelio tanto a judíos como a gentiles. Y toda la segunda mitad del libro de Hechos vemos a otro apóstol, Pablo, abriendo brecha y llegando a nuevos lugares donde nadie antes había llegado.

Pablo dice acerca de su ministerio pionero en Romanos:

Romanos 15:18-21

18  Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles,  con la palabra y con las obras,

19  con potencia de señales y prodigios,  en el poder del Espíritu de Dios;  de manera que desde Jerusalén,  y por los alrededores hasta Ilírico,  todo lo he llenado del evangelio de Cristo.

20  Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio,  no donde Cristo ya hubiese sido nombrado,  para no edificar sobre fundamento ajeno,

21  sino,  como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él,  verán;  y los que nunca han oído de él,  entenderán.

Vemos entonces que el ministerio apostólico de Pablo fue un ministerio pionero, el que iba a lugares donde nadie hubiese ido antes.

Y esa es la función principal del apóstol, abrir campos nuevos, llegar a lugares donde nadie fue antes, empezar nuevas conquistas para el Evangelio.

Pero definamos lo que es un apóstol.

Según Thayer, la palabra apóstol viene de la griega apóstolos que significa: “un delegado, un mensajero uno que es enviado a salir con órdenes”.

Esta figura la vemos claramente con Epafrodito: “Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito,  mi hermano y colaborador y compañero de milicia,  vuestro mensajero,  y ministrador de mis necesidades” (Filipenses 2:25).

Aquí el término mensajero es en realidad apostolon, que significa apóstol. Epafrodito era un apóstol enviado por los filipenses con el propósito de ministrar las necesidades económicas de Pablo.

En Filipenses 4:18 podemos ver nuevamente en qué consistió el apostolado de Epafrodito: “Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.” La iglesia en Filipos preparaba una ofrenda misionera la cual era llevada a Pablo que estaba en prisión por manos de su mensajero o apóstol que era Epafrodito.

Strong define la palabra apóstol de esta manera: “delegado; específicamente embajador del evangelio; oficialmente comisionado de Cristo [«apóstol»] (con poderes milagrosos):- apóstol, enviado, enviar, mensajero.”

Pablo habla de su ministerio de esta manera:

1 Corintios 9:16-17

16  Pues si anuncio el evangelio,  no tengo por qué gloriarme;  porque me es impuesta necesidad;  y  ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!

17  Por lo cual,  si lo hago de buena voluntad,  recompensa tendré;  pero si de mala voluntad,  la comisión me ha sido encomendada.

Pablo había recibido la comisión de predicar el evangelio a las gentiles convirtiéndose en el apóstol de ellos.

Vine define al apóstol de esta manera: “literalmente: uno enviado [apo, de (partitivo); stello, enviar].”

Vemos que en su sentido más simple un apóstol es uno que es enviado; de ahí uno que es enviado oficialmente para salir con una comisión.

Jesús al enviar a sus doce apóstoles les dio una comisión:

Mateo 10:1-5

1  Entonces llamando a sus doce discípulos,  les dio autoridad sobre los espíritus inmundos,  para que los echasen fuera,  y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

2  Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;

3  Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo,

4  Simón el cananista,  y Judas Iscariote,  el que también le entregó.

5  A estos doce envió Jesús,  y les dio instrucciones,  diciendo. . . .

Vemos como Jesús comisionó oficialmente a sus doce discípulos a los cuales llamo apóstoles. También podemos ver que no solo los envió sino que les dio el poder y la autoridad para realizar la obra encomendada.

En Juan 20:21 vemos otra vez como es que Jesús envió a los apóstoles:“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.”

Un apóstol es alguien que es enviado. Podemos ver esta misma verdad en el ministerio de Pablo:

Hechos 13:1-4

1  Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía,  profetas y maestros:  Bernabé,  Simón el que se llamaba Niger,  Lucio de Cirene,  Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca,  y Saulo.

2  Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.

3  Entonces,  habiendo ayunado y orado,  les impusieron las manos y los despidieron.

4  Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.

Vemos aquí como Pablo y Bernabé, que eran profetas y/o maestros, entran a su ministerio como apóstoles una vez que son enviados por el Espíritu Santo.

Un apóstol es una persona enviada por Dios para cumplir una misión.

 

Para ver el estudio completo del ministerio del apóstol sigue los siguientes enlaces de mi blog Dones del Ministerio

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La Verdadera Guerra Espiritual – Estudio Bíblico Completo

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Recientemente coloque en mi blog La Palabra de Fe una serie de enseñanzas acerca de la Armadura de Dios, que son mis notas cuando enseño ese curso.

Aquí les dejo los enlaces para que puedan utilizarlos no solo en su estudio personal sino para compartirlos con otros.

Peleando la Buena Batalla de la Fe

¡Redimidos!

El Día Que Satanás Perdió Su Autoridad

Reconociendo a Nuestro Enemigo

Resistiendo en el Día Malo

El Cinturón de la Verdad

La Coraza de la Justicia

El Calzado de la Predicación del Evangelio de la Paz

El Escudo de la Fe

El Yelmo de la Salvación

La Espada del Espíritu

Orando en Todo Tiempo

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La Armadura de Dios – Estudio Biblico

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La Oración de Entregar tus Cargas

La Oración de Entregar tus Cargas

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1 Pedro 5:7
7 echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

Esta clase de oración, es la oración de entregar nuestras cargas al Señor.

A veces cuando aparentemente nada sucede y nos sentimos afanados y preocupados acerca de porque no sucede nada lo único que debemos hacer es entregar nuestras cargas al Señor.

1 Pedro 5:7 (Versión Amplificada)
7 Echando la totalidad de tu carga; todas tus ansiedades, todas tus preocupaciones, todas tus inquietudes, sobre Él; porque el cuida de ti amorosamente, y se ocupa de ti cuidadosamente.

Tú no tienes que estar llevando tu carga cuando Jesús lo hace por ti.

Mateo 11:28-30
28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

No tienes que vivir afanado y cargado cuando Jesús mismo es el que te ha ofrecido llevar tus cargas.

Salmo 37:5
5 Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.

La palabra encomienda es galal que significa rodar. Es decir en este verso nos dice: “Rueda tu camino a Jehová.”

Tu eres el que tiene que hacer algo, no es Dios quien lo hará, eres tu el que tiene que rodar tu camino, entregarle todas tus cargas, tus preocupaciones, tus ansiedades, tus inquietudes; el hacerlo te corresponde a ti.

Algunas personas oran: “Señor, alivia mi carga.” Pero Dios no quiere aliviar tu carga, Él quiere quitártela completamente.

Tú eres el que echas tu carga, y encomiendas tu camino.

A veces queremos Dios lo que nos corresponde, pero antes que Dios pueda hacer algo somos nosotros los que debemos hacer algo, debemos deshacernos de nuestras cargas y entregarlas al Señor.

Mateo 6:25-33
25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;
29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.
30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

De nada nos sirve afanarnos, pues el afán no nos hará ningún bien, debemos colocar nuestra confianza en Dios y entregarle nuestras cargas porque el se ocupara de solucionarlas.

Filipenses 4:6
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Filipenses 4:6 (Versión Amplificada)
6 No se agiten ni tengan ansiedad por nada, sino continúen haciendo conocidos sus deseos a Dios en toda y cada circunstancia, por medio de la oración y la petición (pedidos específicos) con acciones de gracias.

Cada vez que nos preocupamos y estamos ansiosos lo único que hacemos es anular el efecto de nuestras oraciones.

Si es que estamos preocupados lo único que hacemos es retener las cargas que le hemos entregado al Señor, y nuestra oración no va ha funcionar pues aun tenemos las cargas, le hemos quitado a Dios lo que le dimos.

Cuando le entregamos la carga al Señor, ya no nos pertenece. Si yo gasto el último billete de mil pesos de mi billetera, y tu vienes y me pides que te preste 500 pesos, yo tendría que decirte que no puedo, porque ya no tengo dinero.

Así es la oración de entregar carga: Tu le entregas tu carga al Señor y ya no te pertenece a ti.

Hay tres cosas que debemos hacer para entregarle nuestras cargas al Señor:

1. Ora a Dios de acuerdo a su Palabra.

2. Acepta como un hecho que Dios ya respondió tu oración.

3. Dale gracias a Dios por haberte respondido.

Cada vez que el diablo trate de colocar preocupación en tu mente no la aceptes párate firme en la oración que has hecho y mantente dándole gracias a Dios por haberte respondido.

Tomado de mi blog La Palabra de Fe

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La Oración Unida

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La Oración Unida

La oración unida es la clase de oración en la que hay un cuerpo de creyentes que oran juntos de manera unánime.

Hechos 1:12-15,21-26
12 Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo.
13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo.
14 Todos éstos perseveraban UNÁNIMES EN ORACIÓN Y RUEGO, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.
15 En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo:
21 Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros,
22 comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.
23 Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías.
24 Y ORANDO, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido,
25 para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar.
26 Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.

Aquí esta los discípulos, que eran como 120, perseverando unánimes en oración

Ellos tenían que hacer una decisión importante, elegir al sucesor de Judas; para hacer esto hicieron una oración unida y Dios les mostró lo que debían hacer.

Hechos 1:4-5,14; 2:1-4
4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.
5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
14 Todos éstos perseveraban UNÁNIMES EN ORACIÓN Y RUEGO, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos
1 Cuando llegó el día de Pentecostés, ESTABAN TODOS UNÁNIMES JUNTOS.
2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.
4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Jesús les había dicho a los discípulos que esperasen la venida del Espíritu Santo; y ellos se mantuvieron orando unánimes juntos hasta que descendió el Espíritu Santo.

De aquí podemos ver que la oración unida debe tener un propósito.

Hechos 4:21-30
21 Ellos entonces les amenazaron y les soltaron, no hallando ningún modo de castigarles, por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho,
22 ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad, tenía más de cuarenta años.
23 Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho.
24 Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;
25 que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?
26 Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo.
27 Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel,
28 para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.
29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra,
30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.

La iglesia había sido amenazada y prohibida de predicar la Palabra de Dios, pero ellos hicieron la oración unida para poder predicar con osadía y hacerlo con señales y prodigios.

Hechos 4:31,33; 5:12
31 Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.
33 Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.
12 Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.

Los resultados de esta oración es que todos fueron llenos del Espíritu Santo, predicaron el evangelio con osadía y que grandes señales y prodigios se hicieron por manos de los apóstoles.

Hechos 12:1-12
1 En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles.
2 Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan.
3 Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura.
4 Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua.
5 Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.
6 Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.
7 Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos.
8 Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme.
9 Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.
10 Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él.
11 Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.
12 Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando.

En este pasaje vemos como Pedro fue liberado por la oración unida de muchos creyentes.

En este tipo de oración hay una gran cantidad de poder involucrado.

Hay varias cosas que debemos tener en cuenta en este tipo de oración:

1. Los creyentes deben estar unánimemente juntos.
2. La oración debe tener un propósito especifico.
3. Todos deben orar juntos.
4. Debemos creer que recibiremos una respuesta.

Tal como pasó en el libro de Hechos, Dios se encargará de que sucedan las cosas que le hemos pedido.

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La Oración es como el Deporte

Clases de Oración

todoslosdeportes

Orando en todo tiempo en el Espíritu (en cada ocasión y período de tiempo); con toda [clase] de oración y súplica
-Efesios 6:18

En la Biblia encontramos varias clases de oraciones dependiendo de aquello que queremos recibir de Dios; y para cada clase de oración se aplican diferentes reglas.

Es como en los deportes; cada deporte se juega de diferente manera y con sus propias reglas. Tu no juegas el fútbol con las reglas del voley; ni tampoco con las del box.

Imagínate, estas en medio de un partido de fútbol, el delantero rival entra a tu área dispara al arco y el defensa salta eleva sus manos de un golpe a la pelota y grita mate.

Aparentemente salvo a su equipo, pero el arbitro viene lo expulsa y decreta penal en contra de su equipo.

¿Por qué? Porque uso la regla equivocada. En el fútbol no se puede tocar la bola con la mano cuando este en movimiento, excepto por el portero en su arco.

Así hacemos muchas veces con la oración, mezclamos las reglas y hacemos oraciones inefectivas.

Por ejemplo, mucha gente termina la oración de petición diciendo “si es TU voluntad”. La gente está perdiendo su tiempo porque esa no es la regla para hacer la oración de petición sino para la oración de consagración.

Mateo 26:36-44
36 Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro.
37 Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.
38 Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.
40 Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?
41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
42 Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.
43 Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño.
44 Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.

Aquí Jesús le está diciendo al Padre: “Quita de mi esta copa si es Tú voluntad, pero que no se haga mi voluntad sino la Tuya.”

En este tipo de oración una persona se consagra para hacer la voluntad del Padre.

Por ejemplo si Dios té esta llamando para ir a la tribu mas alejada del África donde ni siquiera existe el tambor; tu oras: “Padre te pido que me lleves al África si es tu voluntad.”

Por otro lado, cuando tu haces la voluntad de Dios tu ya conoces la voluntad de Dios.

En 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

Por eso, cuando tu haces la oración de petición, conoces la escritura que te promete lo que quieres recibir de Dios y por eso pides confiadamente.

Además la oración de petición la hacemos al Padre en el nombre de Jesús; no “si es Tu voluntad.”

Al orar de esa manera estamos orando en incredulidad, pues si no hay respuesta a tu oración… “es que no era la voluntad de Dios.”

Así ocurre con toda clase de oración, si sigues la regla incorrecta no tendrás el resultado que deseas.

Por eso veamos las diversas clases de oración para no confundirnos.

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Por qué no debemos orar “Si es Tú voluntad” cuando le pedimos algo a Dios

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Cuando hice esta serie de la oración por primera vez, me encontré con mucha gente que se quejaba porque digo que la voluntad de Dios es responder nuestras oraciones.

Me dijeron que debía aceptar la soberanía de Dios y cosas como esas, pero lo que más me sorprendió es que se hayan molestaban por decirles que la oración de petición no se debe orar “Si es Tu voluntad”.

¿Por qué Jesús oró “Si es tu voluntad”?

La única vez que aparece la oración “Si es Tu voluntad” la encontramos en el huerto de Getsemaní.

Mateo 26;37-45
37 Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.
38 Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.
40 Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?
41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
42 Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.
43 Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño.
44 Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.
45 Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores.

Lo que está haciendo Jesús es la oración de consagración, Él estaba diciéndole a Dios: “Padre, yo se lo que se viene, si hay manera de evitarlo hazlo, pero que no se haga mi voluntad sino la Tuya.”

Era evidente que Jesús conocía la voluntad de Dios antes de hacer esta oración.

Veamos lo que dice MacArthur:

Esto no implica que había algún conflicto entre la voluntad del Padre, y la voluntad del Hijo. Era una expresión perfectamente normal de su humanidad que Él se angustiase por la copa de la ira divina. Pero a pesar de que la copa era detestable para Él, Él quiso cargarla, porque era la voluntad del Padre. En esta oración, Él consciente, deliberada y voluntariamente sometió todos sus deseos humanos a la voluntad perfecta del Padre. Por lo tanto, no había ni un conflicto entre el Padre y el Hijo, ni entre la deidad de Cristo y sus deseos humanos.

Por eso decimos que Jesús se estaba consagrando a la voluntad de Dios.

No recuerdo otro pasaje que diga que alguien haya orado “Si es Tu voluntad.”

Por qué Dios no escucha cuando oramos “Si es tu voluntad” cuando hacemos la oración de petición.

1 Juan 5:14-15
14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

En este pasaje vemos la confianza que tenemos en Dios, si pedimos conforme a Su voluntad, Él nos oye. De ahí podemos decir que si no pedimos conforme a Su voluntad, Él no nos oye.

Cuando nos acercamos a pedirle algo a Dios debemos saber de antemano cual es Su voluntad, pero…. ¿cómo podemos conocer Su voluntad?

Sabemos que Su voluntad es Su Palabra, Dios nos ha dejado preciosas y grandísimas promesas (2 Pedro 1:4); todas Sus promesas son si y amén en Él (2 Corintios 1:20).

Debemos ir a Su Palabra para conocer todas las cosas buenas que Dios tiene para nosotros, y en base a ella pedirle las cosas que queremos.

Marcos 11:24
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

Juan 15:7
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Juan 16:23-24
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Mat 7:7-11
7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Por eso no perdamos el tiempo orando “Si es Tu voluntad”, más bien invirtamos nuestro tiempo en estudiar Su Palabra y conocerla para poder pedir las cosas que queremos conforme a Su voluntad.

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La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo

La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo

llave

Un comercial televisivo preguntaba: “¿Que es una puerta cuando uno tiene la llave?” Y esto es una realidad en la oración, nosotros tenemos la llave que nos abre las puertas del Cielo; tenemos el nombre de Jesús.

Juan 16:23-24
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Tu tienes la llave, solo debes usarla.

¿A Quien Debemos Pedirle?

Mucha gente no recibe respuesta a sus oraciones porque lo hace de manera incorrecta; al orar le están pidiendo a la persona incorrecta, le piden a Jesús, al Espíritu Santo o algún mediador particular; pero nuestra oración debe hacerse al Padre.

En nuestro texto de Juan 16:23 vemos que nuestras peticiones deben hacerse al Padre.

La palabra preguntar es la palabra griega erotao que significa: “Una petición basada en la igualdad o familiaridad con la persona a la que se le hace la petición.”

Jesús les está diciendo a los discípulos que venía un día en el que ya no estaría con ellos y ya no podrían hacerle peticiones con la relación de familiaridad que tenían hasta ese momento.

La palabra pedir es aiteo que significa: “Es la actitud de un suplicante; la petición que hace una persona de menor posición a otra que está en mayor posición.”

Ahora las peticiones tienen que hacerse a alguien que está en mayor posición, nuestro Padre celestial.

Mateo 6:9
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Jesús mismo nos enseñó que debemos orar al Padre.

Mateo 7:11
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan.

El Padre dará buenas cosas a los que le pidan.

Lucas 13:11
13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

El Padre dará el Espíritu Santo a los que le pidan.

2 Corintios 1:3
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación.

Efesios 1:3, 15-17
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,
16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

En estos y otros versos podemos ver que el apóstol Pablo siempre oraba al Padre.

Si queremos recibir respuesta a nuestras oraciones debemos pedirle al Padre en el nombre de Jesús.

¿Cuál Debe Ser Nuestra Actitud al Orar?

Juan 16:24
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Debemos estar gozosos sabiendo que Dios responde nuestras oraciones cuando se las hacemos en el nombre de Jesús.

Nuestro gozo se completa al momento que recibimos la respuesta por las cosas que le hemos pedido a Dios.

Filipenses 4:6-7
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Cuando has orado, ya no es tiempo para afanarte y preocuparte, sino que es el momento de empezar a darle gracias a Dios porque Él ya te respondió afirmativamente.

Efesios 5:20
20 Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Debemos darle gracias al Padre en el nombre de Jesús.

¿Cómo Abrir las Puertas del Cielo?

Yo, como muchos de ustedes, tengo una cuenta de ahorros en un banco, además tengo una tarjeta para retirar dinero de los cajeros automáticos del banco.

Si necesito dinero y el banco está cerrado, lo único que debo hacer es poner mi tarjeta en la máquina y sacar el dinero que necesito.

Por otro lado, si coloco la tarjeta incorrecta, el cajero no me dará el dinero que necesito.

El cajero funciona con la tarjeta correcta.

Igual es con la oración; la gente debe orar de la manera correcta.

Mucha gente termina sus oraciones diciendo: “Si es Tu voluntad”; lo cual parece ser muy piadoso, pero no tiene ningún resultado.

En primer lugar en 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

Es decir, Dios solo responde oraciones que se hacen de acuerdo a Su voluntad; por eso, si no conoces la voluntad de Dios te encuentras en problemas, Dios no te escuchara.

Por otro lado, al orar “si es Tu voluntad”; estás orando en incredulidad. Si no hay respuesta a tu oración dirás: “No era la voluntad de Dios”.

No busques excusas para tu falta de respuesta a la oración; haz las cosas de la manera correcta y las puertas del cielo se te abrirán.

En Juan 16:23 vemos que la voluntad de Dios es darte todo lo que le pidas en el nombre de Jesús, así que no pierdas mas tiempo y empieza a pedir al Padre en el nombre de Jesús.

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10 Cosas indispensables al momento de orar

10 Cosas indispensables al momento de orar

 Nuestra vida de oración es un asunto que debemos tomar en serio, por eso te voy a dar una serie de pautas que no debes de olvidar al momento de orar.

Número 1

Debes saber lo que quieres recibir de Dios

Santiago 1:6-8
6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 
7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 
8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.
Si no sabes lo que quieres es difícil que puedas recibir algo de Dios.
La palabra que se usa para dudar en este pasaje es diakrino, que significa: “separar entre dos” u “oscilar”.
Cuando era niño, mis abuelos tenían un reloj de péndulo en la sala de su casa; yo veía que marcaba el tiempo yendo de izquierda a derecha una y otra vez, sin parar. Muchos creyentes hacen lo mismo, están de un lado a otro, sin saber lo que quieren.
El hombre de doble ánimo es como el niño al que se le lleva a la juguetería, quiere todos los juguetes que hay, no sabe por cual decidirse, y al final el padre es el que escoge por el niño.
Debemos aprender a decidirnos.
Juan 15:7
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
Al momento de orar debemos saber lo que queremos. Notemos que el verso dice: querer y no necesitar.
Mucha gente piensa que Dios solo quiere darnos las cosas que necesitamos; pero este verso dice que podemos pedir lo que queremos y Dios no los dará.
Marcos 10:46-52
46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. 
47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 
48 Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 
49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. 
50 El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 
51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. 
52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.
Veamos que en la sanidad de Bartimeo, Jesús le preguntó: ¿Qué quieres que te haga? Para poder recibir algo de Dios, Bartimeo necesitaba saber que quería.
Mucha gente no recibe nada de Dios porque no quieren nada.
Dios te pregunta hoy: ¿Qué quieres que haga por ti? Así que decide lo que quieres y se determinado en ello.

 
Número 2
Descubre lo que la Biblia dice acerca de lo que quieres recibir
Este punto si que es importante, si quieres recibir algo de Dios debes saber si Dios lo ofrece, y ¿que mejor lugar para conocer lo que Dios ofrece sino Su Palabra?
Si ya sabes lo que quieres necesitas tener el respaldo de los versículos que prometan lo que quieres recibir de Dios.
1 Juan 5:14-15
14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 
15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
Aquí encontramos la clave para la oración respondida, pedir de acuerdo a Su voluntad. Y, ¿dónde encontramos su voluntad? En Su Palabra.
Si queremos tener respuesta a nuestras oraciones siempre debemos orar basados en la Palabra de Dios.
Lucas 4:1-12
1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto 
2 por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. 
3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan. 
4 Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. 
5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. 
6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. 
7 Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. 
8 Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.
9 Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; 
10 porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; 
11 y, En las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. 
12 Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
Durante la tentación en el desierto Jesús usó tres veces la Palabra de Dios para derrotar al diablo.
La Palabra de Dios es lo que nos trae victoria en cualquier circunstancia en la que nos encontremos y nos da la respuesta deseada.
2 Pedro 1:3-4
3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 
4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.
Todas las cosas que necesitamos y deseamos en esta vida ya han sido provistas por Dios. Así que nosotros podemos disfrutar de todas estas cosas.

Número 3
Pídele a Dios las Cosas que Necesitas
Esto es tan obvio que ni siquiera debería mencionarlo; pero la verdad es que muchos creyentes no le piden a Dios las cosas que desean. Como dan por descontado que Dios les dará las cosas que  desean no se lo piden.
Mateo 7:7-11
7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 
8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 
9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 
10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? 
El énfasis de Jesús está en que debemos pedir si es que queremos recibir.
Santiago 4:2
2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.
Las personas no reciben las cosas que desean porque no las piden.
Es como una persona que va a un restaurante, se sienta en la mesa, lee el menú, se queda una hora y se va a su casa sin comer nada. ¿Por qué no comió nada? Porque no pidió nada.
 Si quieres algo debes ir y pedirle a Dios, que Él te responderá.

 
Número 4
Debes orar al Padre en el Nombre de Jesús

La oración de la iglesia no es el Padrenuestro, es una bella oración que Jesús enseñó, pero nuestra oración es al Padre en el nombre de Jesús.
 
Juan 16:23-24
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. 
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.
Cuando Jesús dijo estas palabra, todavía estaba en la tierra. Como aún no había muerto, ni resucitado, de nada le hubiera servido a nadie orar en el nombre de Jesús.
Él estaba hablando de un nuevo día, en el cual sus seguidores podrían orar al Padre en su nombre. Este es el día en el que vivimos hoy.
En este día, todo lo que le pedimos al Padre en el nombre de Jesús nos lo da para que nuestro gozo sea cumplido.
Nuestro gozo no puede cumplirse si pasamos necesidades o si nuestro cuerpo está enfermo. Nuestro gozo se cumple cuando Dios nos da las cosas que necesitamos, cuando Dios responde nuestras oraciones.
La clave para esto la encontramos en el versículo 23: Pedir al Padre en el nombre de Jesús.

Número 5
Al orar debes creer que recibes
En Marcos 11 Jesús nos dijo esta importante verdad:
Marcos 11:23-24
23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
En este verso vemos que debemos creer antes de recibir.
El verso 24 en la Versión Amplificada dice: “Cuando ores, ten confianza y cree que se te ha concedido, y lo tendrás.”
Mucha gente está esperando ver la respuesta para empezar a creer; pero si ya lo tienes no necesitas creer que lo tendrás.
Uno cree primero y después ve la respuesta.
Juan 20:24-29
24 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 
25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 
27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 
28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 
29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.
Aquí vemos a Tomás diciendo: “Ver para creer”.
Tomás es como mucha gente que está esperando ver primero para luego empezar a creer.
Pero la fe no funciona así, tu primero crees lo que has pedido y luego lo verás.
Notemos que Jesús llamó incrédulo a Tomás por decir “ver para creer”; y dijo además: “Bienaventurados los que no vieron y creyeron”.
¿Por qué? Porque él que cree antes de ver recibirá cualquier cosa que pida.
Muchas personas quieren recibir primero y luego creer; pero Jesús nos dijo que debemos hacer todo lo contrario.
Una hermana dijo: “No voy a creer que estoy sana hasta que lo sienta en mi cuerpo.” Su pastor le respondió: “Si ya tienes tu sanidad, no es necesario que creas por ella.”
Para poder recibir respuesta a nuestras oraciones debemos creer que Dios ya nos las concedió al momento de hacerlas.

Número 6
Saca la duda de tu mente
Uno de los mayores enemigos de la oración es la duda.
Santiago 1:6-7
6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 
7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 
Como vimos antes la palabra duda nos habla de oscilar.
El problema en la iglesia es que hay muchos “creyentes margaritas”. Son creyentes que hoy creen, mañana dudan, al día siguiente creen y luego vuelven a dudar. Están siempre a ambos lados del péndulo.
Son como el joven que deshojaba una margarita mientras pensaba en su novia y decía: “Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere…”.
Así están muchos creyentes: “Creo que recibo, no creo que recibo, creo que recibo, no creo que recibo…”. Ese tipo de persona nunca recibirá de Dios.
Mateo 14:22-32
22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 
23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 
24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. 
25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 
26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. 
27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 
30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 
31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 
32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.
En este pasaje podemos ver un ejemplo de lo que es la duda.
Pedro estaba en la barco y cuando vio a Jesús le dijo: “Si eres tu manda que yo camine sobre las aguas”. Y Jesús le dijo: “Ven”.
Pedro salió de la barca y empezó a caminar sobre el agua. Mientras el camino sobre las palabras de Jesús, siguió caminando por encima de las aguas; pero cuando puso sus ojos en el mar, las olas y el viento empezó a hundirse.
La duda es sacar los ojos de la Palabra de Dios y ponerlos en las circunstancias.
Marcos 11:23
23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 
Siempre habrán circunstancias que se levanten en contra de lo que estamos creyendo; pero nosotros debemos rehusar dudar y ordenarle a ese monte de circunstancias adversas que se mueva.

Número 7
Ten un corazón agradecido
Alguien dijo esta gran verdad: la alabanza es el nivel mas alto de fe; y yo lo creo, porque tu le estás dando gracias a Dios por la respuesta aunque todavía no hayas visto nada.
Romanos 4:20-22
20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 
21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; 
22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia.
Eso fue lo que hizo Abraham; dio gracias de antemano, aún no había nacido Isaac, sin embargo, él daba gracias a Dios porque estaba plenamente convencido de que era capaz de hacer todo lo que había prometido.
Debemos mantenernos firmes alabando y dando gracias a Dios por respondernos aunque aun no se haya manifestado físicamente nuestra respuesta.
 
Filipenses 4:6
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
De nada nos sirve afanarnos y orar una y otra vez la misma oración; pues al orar por segunda vez le estás diciendo a Dios que no te escuchó la primera vez.
Cambia el afán por la alabanza, dándole gloria a Dios porque Él es poderoso para hacer todo lo que ha prometido.
Dale las gracias porque ya respondió tu oración.

Número 8
Debes depender del Espíritu Santo en nuestra vida de oración
Debemos recordar que el Espíritu Santo es nuestro ayudador y precisamente es lo que hace por nosotros, ayudarnos.
Romanos 8:14
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
Los hijos de Dios somos guiados por el Espíritu Santo. Dios quiere que dependamos del Espíritu Santo en cada área de nuestras vidas y eso incluye nuestra vida de oración.
Romanos 8:26-27
26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 
27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
El Espíritu Santo nos ayuda a orar de manera eficaz.
A veces no sabemos como o por que orar, por eso necesitamos del Espíritu Santo para que nos enseñe el motivo y la manera en que debemos orar.
Juan 14:15-17
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 
16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 
17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
La palabra Consolador es la palabra griega parakletos (parakletos), que entre otras cosas significa ayudador.
El Espíritu Santo es nuestro ayudador, es quien nos ayuda a tener oraciones exitosas.
Una traducción literal de Romanos 8:26 es esta: “El Espíritu mismo hace intercesión por nosotros en lenguaje que no puede expresarse con lenguaje articulado.”
1 Corintios 14:2,14-15
2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.
14 Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. 
15 ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.
En el verso 2 vemos que la persona que ora en lenguas esta orando misterios por el Espíritu Santo. Es decir habla por el Espíritu Santo.
Los versos 14 y 15 nos dicen que no debemos conformarnos con orar únicamente intelectualmente; debemos orar también con el Espíritu Santo.
Otro motivo para orar en lenguas lo encontramos en Romanos 8:26, donde dice que no sabemos pedir como conviene. Nosotros no sabemos, pero el Espíritu Santo si lo sabe y quiere ayudarnos a orar correctamente.
Dependamos del Espíritu Santo para poder orar de manera eficaz.

Número 9

No dejes de orar por otros

La oración de intercesión debe ser una parte importante de nuestra vida de oración.
1 Timoteo 2:1-4
1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 
2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 
3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 
4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
La oración de intercesión no es una oración que hacemos para nuestro beneficio personal, es una oración en beneficio de otras personas.
Cuando intercedemos tomamos el lugar de otro; te pones en medio de Dios y la persona, abogando a favor la persona.
Tu oración puede ser por salvación, sanidad o cualquier otro motivo.
Gálatas 6:2
2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
Al interceder tomas la carga de otro como si fuera tuya, para que así esa persona pueda alcanzar victoria.

Número 10
Aprende a edificarte orando en lenguas

La oración en lenguas es un medio importante que Dios nos dio para nuestra edificación personal.
Judas 20
20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo
 
1 Corintios 14:4
4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.
El orar en lenguas nos ayuda espiritualmente, nos hace percibir la presencia del Espíritu Santo y nos edifica.
La palabra edificar es la misma que se usa para recargar.
Cada vez que a nuestro celular se le acaba la batería nosotros lo recargamos y vuelve a funcionar.
Lo mismo sucede con el hablar en lenguas; cuando sentimos como que algo nos falta, es tiempo de orar en lenguas y recargarnos del poder de Dios.
El orar en lenguas tiene un valor triple: Nos ayuda a orar por lo que no sabemos; nos ayuda a interceder y nos edifica espiritualmente.
Oremos continuamente en lenguas para estar siempre llenos del poder de Dios.
Tomado de mi blog “La Palabra de Fe”

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La Oración de Petición – 5 Pasos Que te Ayudarán a Recibir la Respuesta

La Oración de Petición

5 Pasos Que te Ayudarán a Recibir la Respuesta 

Hemos visto que la voluntad de Dios es responder todas nuestras oraciones; pero para recibir respuesta a ellas debemos hacer la oración de petición.
En Marcos 11:24 dice: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.”
Para recibir nuestra respuesta lo primero que debemos hacer es ser específicos en lo que queremos.
La palabra todo que usa en este verso es la griega pas. Esta palabra nos está hablando de algo específico.
En Santiago 1:5–8 dice: “Y si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda de mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble animo es inconstante en todos sus caminos.” 
Muchos creyentes son así a la ora de orar, no saben lo que quieren.
Si no sabes que es lo que quieres recibir de Dios, nunca lo recibirás.
Una amiga mía, cuya familia esta en el ministerio desde hace mas de setenta años, me contó que ella le pidió al Señor un carro para su familia. El Señor le dijo que tipo de carro quería; y le dio una visión en la que salían todos los carros del mundo, de todos los colores imaginables. Ella eligió una camioneta roja y se la pidió, a los pocos días su familia recibió una camioneta tal como ella la había pedido.
Dios quiere que seamos específicos. Cuando te acercas a Dios debes saber que cosa es la que quieres.
Lo segundo que debes hacer es pedir.
Al final de Santiago 4:2 dice: “…no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.”
Si no tienes lo que deseas es porque no estas pidiendo.
La palabra pidiereis en Marcos 11:24 es aiteo, que significa pedir, hacer una solicitud, hacer una petición.
En Mateo7:7–11 dice: “PEDID y se os dará; buscad y hallareis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que PIDE, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le PIDE pan, le dará una piedra? ¿O si le PIDE un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto mas vuestro Padre Celestial dará buenas cosas a los que les PIDAN?”
Hay dos cosas que ver en este pasaje; debemos pedir, pero de manera especifica.
Veamos que dice: “Si su hijo le PIDE pan, y luego dice: si le PIDE un pescado.”
Esta hablando de dos cosas especificas, pan y pescado.
Pero también dice que debemos de pedirlas: “Porque todo aquel que PIDE, recibe.” Es decir para poder recibir, antes debemos pedir.
En Mateo 18:19 hablando de la oración de acuerdo dice: “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo acerca de cualquier cosa que PIDIEREN, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.”
Es interesante ver que este verso nos habla de dos personas que están haciendo un acuerdo acerca de algo especifico que van a pedir.
En la historia de Bartimeo, el ciego, en Marcos 10:46–52 también podemos ver este principio:
“Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho mas: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mando llamarle; y llamaron al ciego diciéndole: Ten confianza, levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levanto y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y enseguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.” 
Bartimeo tenia una necesidad especifica, y fue eso lo que le pidió a Jesús:Maestro, que recobre la vista. Y fue eso lo que recibió, la vista.
Debemos acercarnos a Dios pidiéndole específicamente lo que queremos.
Lo tercero que debemos hacer es entender lo que es la oración. 
La palabra orando en Marcos 11:24 es proseuchomai.
Esta palabra viene de otras dos: pros, que significa al lado de, cerca a y en dirección a; y echo que significa tener o agarrar.
Juntando estas dos palabras podemos traducir proseuchomai de esta manera: “Acercarse o estar al lado de. .. para obtener algo.” 
En Santiago 5:13–18 vemos esta palabra cinco veces:
1. ¿Estas triste? Haz proseuchomai
2. ¿Esta alguno enfermo? Haga proseuchomai
3. Proseuchomai uno por otro
4. Elías proseuchomai para que no llueva
5. Elías proseuchomai para que llueva
Cada vez que nos acercamos a Dios debe ser para obtener algo especifico.
Debemos ser como Bartimeo, él sabia lo que quería, y eso fue lo que recibió.
Nuestra oración siempre debe tener un norte.
Lo cuarto que debemos hacer es creer que Dios nos responderá.
La palabra creer es pisteuo.
W. E. Vine define pisteuo de esta manera: “Creer, también estar persuadido a, poner confianza en, significa, en este sentido de la palabra, el descansar en, no simplemente tener credibilidad.”
Esta palabra tiene un significado muy fuerte en cuanto a tener confianza y plena seguridad en algo o alguien.
¿Cómo se puede tener confianza en alguien? Conociéndolo.
¿Cómo podemos conocer a Dios? Por medio de su palabra.
En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
La palabra fe aquí es pistis, la cual desciende de pisteuo.
W. E. Vine la define así: “Su significado principal es una convicción respecto a Dios y Su palabra y la relación del creyente con El.”
Este verso dice que el pistis viene por oír la Palabra de Dios.
La palabra oír es akoe, que significa oír, dar audiencia, dar entrada.
La término palabra es rhema.
En el Nuevo Testamento se usan principalmente dos términos para palabra:logos y rhema.
Logos nos habla de toda la Biblia como un conjunto; pero rhema de una porción especifica de la Biblia. 
W. E. Vine nos habla de esta distinción de esta manera: “El significado de rhema (a diferencia de logos) está ejemplificado en el mandato de ‘tomar la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios,’ en Efesios 6:17. Aquí la referencia no es toda la Biblia en conjunto, sino la escritura individual que el Espíritu Santo nos hace recordar en tiempo de necesidad, siendo el requisito previo llenar regularmente la mente con la Escritura.”
Esta es la palabra que se usa en Romanos 10:17, y significa que si queremos tener fe debemos llenarnos una y otra vez con versos específicos que apunten a la necesidad que tenemos.
Si tenemos necesidad de sanidad, lo primero que debemos hacer es ir a Isaias 53:4–5, Mateo 8:17, 1 Pedro 2:24 u otros.
Si necesitas solución a tus problemas financieros, anda a Filipenses 4:19.
Sea cual fuese el problema que estés enfrentando, hay un verso en la Palabra que te promete la solución.
Pero, para poder tener la fe para solucionar el problema, debes colocar en tu corazón una y otra vez los versos que te prometan la solución para tu problema.
En quinto lugar lo que debemos hacer es creer que ya lo tenemos al momento de orar.
La palabra recibiréis es lambano que significa agarrar, recibir, tener, tomar.
Es decir, al orar debemos tener plena seguridad que ya es nuestro lo que le hemos pedido a Dios.
Notemos que aun no estamos viendo con nuestros ojos físicos lo que hemos pedido; pero, tenemos plena confianza que ya lo tenemos.
¿Por qué tenemos esta plena confianza? Porque has pasado tiempo en la Palabra, estudiando las escrituras que prometen lo que deseas recibir de Dios y la fe ha crecido en ti.
Como dice en 1 Juan 5:14–15: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”
Por haber pasado ese tiempo en la Palabra de Dios, estás orando de acuerdo a la voluntad de Dios y por esa razón sabes que tienes lo que le has pedido a Dios.
El seguir estos cinco pasos te ayudarán a recibir lo que le has pedido a Dios.
La parte final de Marcos 11:24 dice: “… y os vendrá.”
No hay nada mas fuerte que esto; si ya le has pedido algo a Dios, ya es tuyo.
Puede que pase un tiempo hasta que lo tengas en el reino físico; pero si ya has creído que lo tienes, entonces vendrá a tu vida.
Como dice en Mateo 21:22: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.”

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