Archivo mensual: febrero 2011

La Gracia de Dios – Parte 2

Lo que No Es la Gracia

Para poder entender lo que es la gracia; entendamos primeramente lo que no es.

1. La Gracia no es el permiso para hacer lo incorrecto

La gracia no es una licencia para pecar; es la solución para el pecado porque es la impartición de la habilidad de Dios para hacer lo que es correcto.

Tito 2:11-12

11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,

12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.

La gracia de Dios nos enseña a renunciar al pecado y a vivir de manera piadosa.

Judas 1:4

4 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

Aquí nos habla de hombres impíos que convierten en libertinaje la gracia de Dios.

Vine dice de la palabra libertinaje: “Aselgeia: denota exceso, desenfreno, indecencia.”

Esta palabra de gente que tiene falta de restricción; es la gente que dice: “Si se siente bien, ¡hazlo!”

Romanos 5:20-21

20 Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia;

21 para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.

El pecado es el problema del hombre, y la gracia es la respuesta de Dios para el pecado.

2. La gracia no es una doctrina teológica muerta

La gracia no es un concepto o teoría; la gracia es más que un conocimiento intelectual o teórico, la gracia es una realidad que experimentamos.

La gracia sola sin la experiencia no tiene ningún valor; porque la gracia es la suma del bondadoso amor y las tiernas misericordias de Dios.

Hay una doctrina de la gracia; pero la gracia es más que una doctrina.

3. La gracia no se funda en los méritos humanos ni en el cumplimiento de las obras de la ley

Los méritos humanos y la gracia son diametralmente opuestos.

No podemos la gracia por nuestras propias acciones ni méritos; Dios proveyó la gracia sin costo alguno por medio de Jesús.

4. La gracia no es una disposición o actitud pasiva de Dios hacia nosotros

La esencia de la doctrina de la gracia es que Dios está por nosotros, y que el actúa eficazmente a nuestro favor.

La gracia se resume en Jesucristo.

5. La gracia no es la habilidad de tolerar miserablemente las situaciones

Mucha gente piensa que el creyente debe pasar por la vida en una vida de miseria y de pesar a través de muchísimas pruebas y tribulaciones.

Confunden las palabras de Dios a Pablo: “Bástate mi gracia, mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9).

El comentario de la Biblia Reina Valera de 1995 lo explica claramente: “Aunque la frase expresa en forma paradójica un principio general, aquí se refiere al poder de Cristo que actúa en quien confía en él.”

6. La gracia no es barata

Algunas personas devalúan la gracia de Dios mostrando poco respeto hacia ella, he escuchado tanta gente que dice: “La gracia barata”.

La “gracia gratuita” es un término engañoso; no fue gratis para la persona que la obtuvo, para Jesús que pagó por ella con su propia sangre, que le costó todo; la salvación es gratis para nosotros que la recibimos.

La gracia no es barata, sino que es gratuita porque Jesús la obtuvo para nosotros a un gran precio.


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La Gracia de Dios – Parte 1

¿Qué es la Gracia?

La iglesia ha perdido una de sus armas más valiosas; el entendimiento de la gracia. Los creyentes no han entendido su poder e importancia en nuestra vida diaria.

Es por la gracia de Dios que nuestra fe puede obrar. La gracia es el favor inmerecido de Dios por nosotros; no hay forma de medir las riquezas de la gracia de Dios a nuestro favor.

La palabra gracia es sin lugar a dudas la palabra más significativa que hay en la Biblia.

La gracia es una proclamación; es el anuncio triunfante de que Dios ha actuado a nuestro favor y está actuando a nuestro favor. La gracia nos dice que Dios está por nosotros, a pesar que estábamos en contra de Él.

Las epístolas usan la palabra gracia repetidamente en especial en los saludos y las bendiciones. La gracia es la esencia misma del carácter de Dios hacia nosotros; por eso cuando los apóstoles usaron este término fue una poderosísima palabra de bendición.

 

Definiciones

1. En el Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento la gracia significa ser misericordioso, considerado; favorecer.

A lo largo del Antiguo Testamento podemos ver cómo es que la gracia obró en Israel; el favor de Dios se percibe sobre todo en su liberación del pueblo de Dios de sus enemigos y de los males que les rodean.

Strong define gracia (kjanan) como “doblar o inclinarse en bondad hacia un inferior; favorece, conceder; implorar (mover a favor mediante petición); amigablemente, apiadarse, compadecerse, compasión, dar, favor, gemir, hacer merced, misericordia, mostrar, orar, pedir, piedad, rogar, suplicar.”

La gracia, en el Antiguo Testamento, tiene que ver con el favor inmerecido de Dios (como la de un superior a un inferior donde no hay obligación de mostrar tal favor).

 

2. En el Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento, la gracia se muestra como el favor divino hacia nosotros; es la disposición amistosa de la que procede el acto bondadoso, bondad y buena voluntad en general; pero especialmente con referencia al favor o a la gracia divina.

Esteban en su mensaje en el templo, en Hechos 7:9-10, nos muestra a José como un ejemplo de la gracia de Dios a favor de una persona: “Los patriarcas,  movidos por envidia,  vendieron a José para Egipto;  pero Dios estaba con él, y le libró de todas sus tribulaciones,  y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto,  el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.”

La gracia de Dios hizo que José pasé de ser un esclavo a convertirse en el gobernador de Egipto; si vamos a Génesis vemos como José fue vendido, hecho esclavo, encarcelado pero a pesar de eso la gracia de Dios siempre estuvo con él bendiciéndolo y prosperando en todo lugar hasta llegar a la posición más alta que una persona podía tener debajo del faraón, ser el gobernador de todo el imperio.

Un aspecto importante de la gracia es su libre disposición y universalidad, su carácter espontáneo, como en el caso de la gracia redentora de Dios, y el placer o gozo que Él se propone para el que la recibe; así, se pone en contraste con deuda.

Pablo nos habla esto muy claramente en Romanos 4 cuando nos habla del ejemplo de cómo es que Abraham le fue contada su fe como justicia para recibir la promesa:

Romanos 4:1-5

1  ¿Qué,  pues,  diremos que halló Abraham,  nuestro padre según la carne?

2  Porque si Abraham fue justificado por las obras,  tiene de qué gloriarse,  pero no para con Dios.

3  Porque  ¿qué dice la Escritura?  Creyó Abraham a Dios,  y le fue contado por justicia.

4  Pero al que obra,  no se le cuenta el salario como gracia,  sino como deuda;

5  mas al que no obra,  sino cree en aquel que justifica al impío,  su fe le es contada por justicia.

No fue por medio de las obras que Abraham recibió las promesas, no le costó nada, era un regalo que Dios le había dado y sencillamente lo recibió por la fe.

En su gracia Dios ya nos dio todas las cosas, sin que tengamos que hacer nada a cambio. La gracia es un regalo sin cola; no hay nada de nuestra parte que debamos hacer para recibirla, solo tomarla por medio de la fe.

Strong define la gracia (charis) como: “la influencia divina sobre el corazón, y su reflejo en la vida”

Es la palabra que expresa la diferencia vital entre los intentos humanos de ganar el favor de Dios y la manera real en que se establece y desarrolla la relación con Dios.

El libro de Gálatas es un ejemplo claro de esto, donde vemos como Pablo se enfrentó abiertamente con los judaizantes que decían que las personas no podían ser salvas si no se circuncidaban y guardaban toda la ley de Moisés.

El día de hoy vemos como muchos creyentes tratan de establecer su relación con Dios por medio de sus propios esfuerzos convirtiendo el cristianismo en una religión de obras en lugar de una relación con Dios por medio de Su gracia.

Podemos definir la gracia como el favor o bondad mostrado sin importar el valor o el mérito del que lo recibe, y a pesar de lo que merece.

 

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