Lo Que es la Fe – Segunda Parte


Como Aumentar Nuestra Fe

Primera Parte

 

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

– Romanos 12:3

 

Dios repartió a todo creyente la medida de fe el día que nació de nuevo.

 

Efesios 2:8-9

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

9 no por obras, para que nadie se gloríe.

 

El verso 9 en la Biblia de Jerusalén se lee así: Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios”.

 

Dios le dio a cada creyente la medida de fe, cuando alguien nace de nuevo en ese momento la fe viene a su corazón.

 

Romanos 10:8-17

8 Más ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:

9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 

11 Pues la escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos lo que le invocan; 13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

14 ¿Cómo, pues, invocaran a aquel en el cual no han creído? ¿Y como creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y como oirán sin haber quien les predique?

15 ¿Y como predicaran si no fueren enviados? Como esta escrito: ¡Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

16 Mas no todos obedecieron al evangelio: pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?

17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

 

El día que nos predicaron el evangelio la fe vino a nosotros para poder recibir la vida eterna; en ese momento, cuando recibimos a Jesús vino la fe a nosotros.

 

2 Tesalonicenses 3:2

2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.

 

Es evidente que no todas las personas tienen la fe sino solo aquellos que han recibido a Jesús.

 

El asunto es que si ya tenemos la fe como podemos hacer para aumentarla.

 

En nuestro pasaje de Romanos vemos que hay tres elementos para la fe:

 

1.    El que da el mensaje

2.    El mensaje

3.    El oyente

 

En el capitulo 10 y 11 del libro de Hechos, vemos la conversión de Cornelio.

 

En los versos del 1 al 6 del capitulo 10 dice: “Había en Cesárea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.”

 

En este pasaje, vemos dos cosas. Lo primero es que por más justos que seamos, esto no es suficiente para recibir la salvación. No importa lo bueno que seamos, nuestras obras no son suficientes para darnos la salvación.

 

En el verso 22 vemos el testimonio que dieron de Cornelio: “Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a tu casa para oír tus palabras.”

 

No es suficiente ser bueno a los ojos de los demás, necesitamos oír las palabras de la salvación.

 

Lo segundo que vemos es que los ángeles no pueden predicar el evangelio, Dios no les encomendó esa tarea a ellos sino a nosotros. Es por eso que Jesús nos dio La Gran Comisión en Marcos 16:15-16: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

 

En Hechos 11:11-17 Pedro relato al concilio de Jerusalén lo que sucedió: “Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesárea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron conmigo estos seis hermanos, y entraron en casa de un varón, quien nos contó como había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; el te hablará palabras por las cuales serás salvo tu y tu casa. Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros también al principio. Entonces me acorde de lo dicho por el Señor cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”

 

El verso 14 se lee así en la Biblia Castilian: El ángel también le aseguró que, por mis palabras, él y toda su familia serían instruidos para alcanzar la salvación”; y en la Nueva Versión Internacional: “Él te traerá un mensaje mediante el cual serán salvos tú y toda tu familia”.

 

Notemos que Cornelio necesitaba oír palabras, para poder ser salvo. Y al oír esas palabras es que recibió la vida eterna.

 

En este pasaje vemos los tres elementos de la salvación:

 

1.    El que da el mensaje fue Pedro.

2.    El mensaje fue el evangelio.

3.    El oyente fue Cornelio y su casa.

 

De ahí vemos que la fe para salvación vino por el oír la predicación de la Palabra, específicamente en el área de la salvación.

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