La Resurrección de Jesús – Parte 4


¿Qué pasó entre los tres días de su muerte y su resurrección?

En Efesios 4:9-10 dice que Jesús descendió a las partes mas bajas de la tierra: “Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.”

Las partes mas bajas de la tierra son el hades, el gehena y el tártaro.

El hades es el lugar intermedio entre la muerte y la condenación eterna. Antes de la resurrección constaba de dos partes que eran el paraíso (o seno de Abraham) y el abismo, que aún subsiste.

El gehena es el infierno mismo de fuego y azufre, que será estrenado por Satanás, el anticristo y el falso profeta.

Y el tártaro es el lugar donde están los espíritus encadenados que se habla en 2 Pedro 2:4: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio.”

En cuanto a la separación entre el paraíso y el hades, podemos ver esto claramente en la historia de Lázaro y el pobre.

“Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:19-31).

Ante todo esta historia no es una parábola, ya que las parábolas nunca utilizan nombres propios; esto es un acontecimiento real. Aquí vemos que ambos, el rico y Lázaro mueren y se van al Hades; pero cada uno va a un lugar diferente, Lázaro va al Paraíso y el rico se va al abismo.

Esta era la situación anterior a la resurrección de Jesús; estaba el tártaro donde estaban los espíritus encadenados y el hades que constaba de dos partes.

En 2 Pedro 3:19-20 vemos que Jesús descendió al tártaro y le predicó a los espíritus encarcelados: “En el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.”

Vemos que también descendió al abismo, pues en Colosenses 2:14-15 dice: “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”

Y también estuvo en el paraíso, pues en Efesios 4:8 dice: “Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.”

¿Qué era la cautividad? Eran los santos del Antiguo Testamento que esperaban en el seno de Abraham la venida del Mesías.

Es interesante ver que en Lucas 16 el paraíso se encontraba en el Hades pero en 1 Corintios 12:2-4 se encuentra en el tercer cielo: “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.”

En Colosenses 2:15 cuando dice que exhibió públicamente a los principados y potestades, nos da la idea de un desfile triunfal, que era el que daban los ejércitos romanos, cuando volvían a Roma después de conquistar una ciudad. Jesús también llegó al Cielo con un desfile triunfal llevando a los santos cautivos del Antiguo Testamento al Cielo.

En Efesios 1: 19-21 nos dice lo que pasó ese día: “y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero.”

Dios mismo sacó a Jesús de la muerte y lo hizo resucitar al tercer día.

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