Archivo mensual: noviembre 2006

Ven a conocer al Señor de los Milagros

En este video se pueden ver varios milagros que ocurriero en nuestra congregación durante un seminario que tuvimos en Octubre del 2005

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Como Recibir el Bautismo con el Espíritu 4

Tercera Parte: Como Recibir el Bautismo del Espíritu Santo

Lo primero que necesitas es saber que Dios lo ha provisto para ti.Efesios 5:18 dice: “Sed llenos del Espíritu Santo;” esto es un mandamiento que Dios le hace a todos los creyentes.

¿Cómo puede pedirte Dios que hagas algo si es que no lo ha provisto para ti?

En Hechos 2:39, Pedro, dijo refiriéndose al Espíritu Santo: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”

Hechos 2:39 (Versión Amplificada)
39 Porque la promesa [del Espíritu Santo] es por ti y para ti y tus hijos, y por y para todos los que estén lejos, [inclusive] por y para todos los que el Señor nuestro Dios invite y les ofrezca que vengan a El.

La promesa es para todos, no es solo para el tiempo de los apóstoles, si Dios te ha ofrecido la salvación y tu la has aceptado, entonces el Bautismo del Espíritu Santo es para ti. Dios ya te proveyó el Bautismo del Espíritu Santo.

Lo segundo que debes hacer es pedirlo.

En 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

Hemos visto que la voluntad de Dios es que todos los creyentes reciban el Bautismo del Espíritu; así que si lo quieres solo debes pedirlo y el te lo dará.

Lucas 11:13 nos dice esto mas claramente: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”

Yo tengo cuatro hijos, yo los amo y quiero que tengan las mejores cosas; ¿cuánto más Dios?

En este pasaje Dios nos dice que si le pedimos el Espíritu Santo nos lo dará, que estás esperando para hacerlo.

Haz esta oración ahora:

Padre Celestial te pido conforme a tu Palabra que me des el Espíritu Santo. Creo que en este momento soy Bautizado con el Espíritu, en el nombre de Jesús, amén

Lo tercero que debes hacer es creer que recibes.

En Marcos 11:23 dice: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.”

Si le has pedido algo a Dios debes creer que ya lo has recibido; que ya es tuyo.

Es como cuando tienes ganas de comerte una pizza y llamas por teléfono a la pizzería para que te envíen una a tu casa. Tu sabes que antes de 30 minutos estará en tu casa, ¿no es cierto?

De la misma forma que sabes que esa pizza llegará a tu casa, debes de estar seguro que ya tienes lo que le has pedido a Dios.

Al momento que oras debes creer que el Espíritu Santo ha entrado en tu interior, y que has sido bautizado en el Espíritu Santo.

Lo cuarto que debes hacer es escuchar en tu interior el nuevo idioma que Dios te da.

Hemos visto que la señal inicial del Bautismo el Espíritu Santo es hablar en lenguas. Al momento que crees que has recibido el Bautismo del Espíritu, vas ha escuchar en tu interior un idioma que no conoces, puede que sea una frase, una palabra o una sílaba.

Cuando mis hijos nacieron ellos no me dijeron un día: “Hola Papi, hoy día he empezado ha hablar.” No ellos empezaron diciendo “pa,” “ma,” luego dijeron “mamá,” “papá,” y después poco a poco fueron añadiendo palabras a su vocabulario.

Igual ocurre a veces cuando una persona recibe el Espíritu Santo, he visto personas que empiezan diciendo “ba,” o “abba” y luego empezaron a hablar poco a poco de una manera fluida.

Otras personas recibirán una palabra, una frase o un idioma, no importa lo que recibas, es algo sobrenatural que viene de Dios.

Cuando yo recibí empecé ha hablar un idioma, pero esa fue mi experiencia; Dios es un Dios personal, y El hará algo especial para ti.

Lo quinto que debes hacer es actuar en fe.

En Hechos 2:4 dice: “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu le daba que hablasen.”

Este punto va ligado con el anterior. El Espíritu Santo les dio las palabras que hablasen. Fueron palabras que salieron del interior de ellos; fueron cosas que vinieron de su interior. Pero, fueron ellos los que la hablaron.

Tu acto de fe es hablar las palabras que salen de tu interior. Tu tienes que decirlas.

No ores en tu idioma nativo, o en alguno que ya conoces, empieza ha hablar ese idioma que Dios te ha dado.

Una vez que los has recibido continúa hablándolo una y otra vez, recuerda que es una experiencia continua.

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Como Recibir el Bautismo con el Espíritu 3

Segunda Parte: Las Dos Obras del Espíritu Santo en el Creyente

Muchos creyentes piensan que cuando reciben a Jesús, reciben toda la experiencia que tendrán en su vida con el Espíritu Santo que tendrán en su vida. Nada mas lejos de la verdad. Al momento de recibir a Jesús es cierto que recibimos al Espíritu Santo; que viene a ser las arras de nuestra herencia; es decir la garantía que tenemos la vida eterna

En Efesios 1:13 dice: “En él también vosotros, habiendo oído la Palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” Pero eso no es todo.

En Juan 20 vemos el Nuevo Nacimiento de los discípulos de Jesucristo.

Juan 20:19-22
19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.
20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.
21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

En ese momento los discípulos nacieron de nuevo. Cuando Jesús sopló sobre ellos, ellos recibieron el Espíritu Santo. Pero a pesar de eso, a ellos les faltaba algo.

En Juan 7:37-39 se encuentra la obra que ocurre en nosotros en el bautismo del Espíritu: “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mi y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aun glorificado.”

Cuando recibí el Espíritu Santo, ocurrió algo especial en mi, empecé a tener un gozo que no había tenido antes. Era como si ríos de agua viva corrieran de mi interior.

Ciertamente no tuve ninguna sensación física externa. Sencillamente impusieron manos sobre mi, y empecé ha hablar en lenguas; yo veía a mis amigos teniendo experiencias gloriosas, algunos me dijeron que habían sentido como un fuego que entraba a ellos. Pero yo no; como dice en 2 Corintios 5:7: “Porque por fe andamos, no por vista.” Las sensaciones son engañosas. Al ver lo que pasaba con los demás, me sentí triste, aunque estaba orando en lenguas, me preguntaron si había recibido, yo les dije que no, y seguí orando en lenguas; entonces alguien me preguntó: “Y entonces, ¿qué estas hablando?” Estaba hablando en lenguas y no me había dado cuenta.

Gracias a Dios no tuve ninguna sensación física, más adelante en mi caminar con Dios, aprendí a depender de El y no de mis sensaciones.

Poder de lo Alto

En Lucas 24:49 dice: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” El bautismo del Espíritu es ser investido con poder de lo alto.

La palabra investido es enduo, que significa: Poner algo sobre uno, ser vestido por alguien. La palabra poder es dunamis, que significa: Poder o habilidad. Es interesante ver que Jesús también recibió este poder dunamis después de recibir el Bautismo del Espíritu Santo luego de ser bautizado en agua por Juan.

Lucas 4:14
14 Y Jesús volvió en el poder (dunamis) del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Fue algo tan importante para el ministerio de Jesús que se relata en los cuatro evangelios (Mateo 3:13-17, Marcos 1:9-11, Lucas 3:21-22 y Juan 1:32-33)

Otra cosa que vemos es que Jesús no hizo ningún milagro hasta ser Bautizado con él Espíritu Santo. Jesús fue vestido con el manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo; nosotros también seremos vestidos con ese manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo.

El Bautismo del Espíritu es la llave para el poder de Dios

Poder Para Testificar

En Hechos 1:8 dice: “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

Cuando recibimos el Espíritu Santo recibimos el poder para ser testigos.

Una de las cosas principales que ocurrió en mi vida cuando recibí el Espíritu Santo fue la facilidad para ganar a la gente para Jesucristo. Tenía solo dos meses de creyente, pero de pronto vi como las personas empezaban a recibir a Jesús.

Recuerdo una ocasión en que estábamos reunido los cuatro discípulos del líder del grupo de jóvenes donde recibí a Jesús. Era un grupo hermoso pero no creían en el Bautismo del Espíritu Santo. El ayudante de este líder nos preguntó a cuantas personas habíamos ganado para Jesús. Primero le preguntaron al que tenía mas tiempo, uno dos años, y el dijo que ninguno; luego le preguntaron al siguiente que tenía un año y dos meses, el dijo que dos personas; después al que tenía ocho meses y el dijo que a uno; y al final me preguntaron a mi, que era el que tenía menos tiempo, solamente cuatro meses, y les dije que había ganado 25 personas.

¿Qué hizo la diferencia? El Bautismo del Espíritu Santo. Yo lo había recibido, pero ellos no creían que fuese de Dios. Sin embargo, uno de sus frutos se estaba manifestando en mi vida; el poder para testificar. Veintiséis años después ese poder continúa, no lo he perdido.

Hace unos años Chile, fui a la casa de una hermana, que tenía 36 años de creyente, es decir, ella recibió a Jesús el año que yo nací. Durante todo ese tiempo ella le estuvo predicando a su esposo, fueron muchos pastores, evangelistas y hermanos para predicarle, y el no se convertía; y cuando le compartí, en menos de quince minutos recibió a Jesús. ¡Aleluya! El Bautismo del Espíritu Santo nos da el poder para testificar.

Desde que recibí a Jesús ese poder ha estado en mí, y esta sobre todo aquel que recibe el Bautismo del Espíritu Santo. Ciertamente tu puedes ganar gente sin haber sido bautizado por el Espíritu Santo; el joven que me ganó no lo había recibido, pero el tenerlo hace la diferencia.

La Evidencia del Bautismo del Espíritu

En Hechos 2:1-4 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo como un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu le daba que hablasen.”

Ellos comenzaron ha hablar en otra lenguas; no fue el Espíritu Santo sino ellos. Mucha gente se confunde con esto, piensan que es el Espíritu Santo quien hablará por ellos, pero están equivocados.

Una vez le impuse las manos a una señora, el poder de Dios entró en ella, pero no habló en lenguas. Le pregunte: “¿Quién va ha hablar en lenguas?” Ella me contestó: “El Espíritu Santo.” Le dije que lea Hechos 2:4 y le volví a preguntar: “¿Quién va ha hablar en lenguas?” Ella me contestó nuevamente: “El Espíritu Santo.” Después de hacer lo mismo cuatro veces, ella leyó: “Y – fueron – todos – llenos – del – Espíritu – Santo, – y – comenzaron – a – hablar – en – otras – lenguas – según – el – Espíritu – le – daba – que – hablasen.” En ese momento ella se dio cuenta y me dijo: “Ellos fueron los que hablaron en lenguas, no el Espíritu Santo.”

Yo le pregunté: “Entonces quien hablará en lenguas, ¿usted o él Espíritu Santo?” Ella me contestó: “Yo hablaré en lenguas.” Le volví a imponer las manos, y al instante ella recibió el Espíritu Santo con la evidencia de hablar en otras lenguas.

En la conversión de Cornelio y los suyos en el Capítulo décimo de Hechos, podemos ver algo muy interesante.

Hechos 10:44-47
44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.
45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
46 Porque les oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.
47 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?

Si vemos los Capítulos 10 y 11 vemos que los creyentes hebreos pensaban que la salvación era solo para ellos, no entendían que Dios también había provisto salvación para los gentiles. ¿Cómo supieron que Dios proveyó salvación para los gentiles? Porque recibieron el Espíritu Santo tal como ellos (Vs. 47). ¿Cómo supieron que habían recibido el Espíritu Santo? Porque les oyeron que hablaron en lenguas y magnificaron a Dios (Vs. 46).

La evidencia inicial que una persona ha recibido el bautismo del Espíritu Santo es que habla en lenguas.

En Hechos 19 nos encontramos otra vez con las lenguas.

Hechos 19:1-7
1 Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando ciertos discípulos,
2 les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.
3 Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.
4 Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es en Jesús el Cristo.
5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.
7 Eran por todos unos doce hombres.

Vemos que cuando Pablo les impuso las manos a estos doce discípulos de Juan, recibieron el Espíritu Santo y hablaron en otras lenguas.

Es lo que me pasó a mi, como no sentí nada cuando recibí el Espíritu Santo, pensé que no había recibido nada. Pero mis amigos y yo supimos que lo había recibido porque estaba hablando en lenguas. Esa evidencia inicial nos hizo saber que había recibido ya el Espíritu Santo.

Recuerda: la forma como uno puede saber que ha recibido el Espíritu Santo es porque habla en lenguas.

Hace unos días estaba predicando en una iglesia; Dios me había dicho que hable acerca del Bautismo del Espíritu Santo. Después de compartir la Palabra, hice el llamado para que la gente recibiese el Espíritu Santo, prácticamente pasó toda la iglesia, parece que solamente el Pastor y algún otro hermano lo había recibido.

Después de la ministración cerca del 70% de los hermanos había recibido el Bautismo del Espíritu Santo. ¿Cómo supimos que lo habían recibido? Porque estaban hablando en lenguas.

¡Si! El hablar en lenguas es la evidencia de haber recibido el Bautismo del Espíritu Santo.

Una Experiencia Continua

En Efesios 5:18-20 vemos que el Bautismo del Espíritu es una experiencia continua.

Efesios 5:18-20
18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
20 dando gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Una traducción literal del griego es: “sed siendo llenos.” Es decir, que debemos estar siendo llenados continuamente del Espíritu Santo.
En Hechos 4:31 vemos que los mismos discípulos que fueron llenos del Espíritu Santo en Pentecostés tuvieron otra experiencia similar.

Hechos 4:31
Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y TODOS FUERON LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO, y hablaban con denuedo la Palabra de Dios.

El ser lleno del Espíritu Santo no es algo que ocurre una vez y nunca más. Es algo que podemos experimentar en nuestra vida diaria. En 2 Timoteo 1:6 dice: “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.” Es decir, somos nosotros los que debemos avivar el Espíritu Santo en nuestro interior.

¿Cómo lo hacemos? Principalmente por medio de la oración en lenguas. Como hemos visto en los pasajes anteriores, cada vez que alguien fue lleno del Espíritu, habló en lenguas.

Además hablando con salmos, himnos y cánticos espirituales. Un salmo es un poema espiritual o una oda. Puede que rime o puede que no; sin embargo, hay un elemento de poesía al respecto. Puede ser cantando, entonado o simplemente recitado. Un himno es una canción de alabanza y adoración dirigida y dedicada a Dios. Un cántico espiritual es una canción que da revelación de la Palabra que el Espíritu Santo le ha dado.

En Colosenses 3:16 dice: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñandoos y exhortandoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.” Los salmos, himnos y cánticos espirituales son dados por el Espíritu Santo; y son basados en la Biblia, porque cualquier cosa que da el Espíritu Santo es basado en ella.

Debemos dejar que el Espíritu Santo nos de estas cosas en nuestra vida diaria, para mantener una vida llena del Espíritu Santo.

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Como Recibir el Bautismo con el Espíritu 2

 

La Doctrina de Bautismos

Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la fe en Dios, DE LA DOCTRINA DE BAUTISMOS, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.
– Hebreos 6:1-3

Es interesante ver que en este pasaje se habla de la doctrina de bautismos. No nos habla de un solo bautismo, sino de varios bautismos, por los que un creyente debería pasar.

Voy a tocar este punto porque muchos creyentes dicen: “Yo ya recibí todo el Espíritu Santo que se necesita cuando recibí a Jesús.” Lo cual solo es cierto en parte, y sabemos que toda verdad a medias es una mentira.

En esta parte veremos los diversos tipos de bautismo que vemos en Nuevo Testamento; y en especial los que se refieren al creyente. En la Biblia nos habla de varios tipos de bautismos: el bautismo para arrepentimiento de Juan, el bautismo en agua del creyente, el bautismo del Espíritu Santo y el bautismo del creyente en el cuerpo de Cristo.

En todo bautismo hay tres elementos: El bautizador, la persona bautizada y el elemento en que se es bautizado

El Bautismo para Arrepentimiento de Juan el Bautista

Este bautismo, fue un bautismo de arrepentimiento como preparación de la venida del Mesías. Era un bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados era especialmente para los judíos, como preparación para la venida de su Mesías; del cual Juan fue precursor.

Mateo 3:1,5,6
1 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea.
5 Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia alrededor del Jordán,
6 y eran bautizados por en el Jordán, confesando sus pecados.

En este bautismo se ven tres elementos, los cuales se usan en cada uno de los diferentes tipos de bautismo. En primer lugar se halla el bautizador. En este caso el bautizador es Juan. En segundo lugar esta el elemento en el que se bautiza. Este elemento es el agua; ya que Juan bautizaba a la gente en el río Jordán. En tercer lugar se encuentra el bautizado. Los bautizados eran las personas que venían al Jordán para arrepentirse de sus pecados y prepararse para la venida del Mesías.

El Bautismo en Agua del Creyente

El bautismo en agua del creyente se ve en Mateo 28:19, dentro de la Gran Comisión: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”

Un ejemplo del bautismo de agua se ve en la predicación de Felipe al eunuco etíope:

Hechos 8:35-38
35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36 Y yendo por el camino llegaron a cierta agua, y dijo al eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro; descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco y lo bautizó.

En este pasaje vemos en primer lugar el requisito para ser bautizado en agua: creer en Jesucristo; es decir, ser un creyente. También vemos los tres elementos del bautismo: El bautizador es un discípulo, quien bautizaba en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; la persona bautizada es un creyente que ha oído y creído la Palabra; y el elemento es el agua.

El Bautismo del Espíritu Santo

El bautismo del Espíritu, también llamado la promesa del Padre se ve en Hechos 1:4-5: “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.”

En el evangelio de Juan vemos quien es el que bautiza con el Espíritu Santo.

Juan 1:29-34
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí, porque era primero que yo.
31 Y yo no lo conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.
32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu Santo que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.
33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es le que bautiza con el Espíritu Santo.
34 Y yo le vi, y he dado testimonio que este es el Hijo de Dios.

Jesucristo es el que bautiza con el Espíritu Santo, él es el bautizador. El elemento es el Espíritu Santo. ¿Quiénes son los bautizados? En Hechos 2:1-4 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos (los ciento veinte hermanos – Hechos 1:13-15). Y de repente vino del cielo como un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu le daba que hablasen.”

También podemos ver en Hechos 8:14-17; 9:17; 10:44-46 y 19:1-7, que el bautismo con el Espíritu Santo es para los creyentes.

Hace unos años estaba con mi esposa en el hospital, pues debían tomarle una ecografía para saber el estado de su embarazo. Mientras esperaba salí a conversar con un hermano que tenía un puesto de golosinas en las afueras del hospital, Mientras conversábamos, le mostré estas escrituras. Le pregunté si creía que iba ha recibir el Espíritu Santo y me dijo que si; así que le impuse las manos y empezó a hablar en lenguas. Había recibido el Espíritu Santo.

De estos pasajes vemos que el que es bautizado es el creyente.

Entonces: Jesús es el que bautiza; el Espíritu Santo es el elemento en que se bautiza; y, el creyente en Jesucristo es el que es bautizado.

El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo

En 1 Corintios 12:13 dice: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos (los creyentes) bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”

El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo es aquel en el que el creyente nace de nuevo y es injertado en el Cuerpo de Cristo. Es interesante notar que este bautismo es diferente al bautismo en agua del creyente.

Aquí el bautizador es el Espíritu Santo; el bautizado es el creyente; y el elemento en que es bautizado es el Cuerpo de Cristo.

Este bautismo ocurre cuando nacemos de nuevo. El Espíritu Santo nos injerta dentro del Cuerpo de Cristo. Pasamos a formar parte de la Iglesia. Nos convertimos en hijos de Dios. El bautismo de agua, por otro lado, es una declaración pública de la fe que hemos tomado. Es decirle a Dios, a los hombres y Satanás que hemos decidido seguir a Jesucristo.

Por este motivo en Marcos 16:15-16 dice: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere (no dice el que no fuere bautizado) será condenado.”

Vemos aquí que el creer es lo esencial para salir de la condenación. El bautismo en agua tiene su importancia, y todo creyente debería hacerlo; pero no es lo que nos salva; como hemos dicho, es por el creer.

Yo creo que todo creyente debería bautizarse en agua lo mas pronto posible; debido a que, al obedecer al Señor en esta ordenanza, su entrega al Señor tendrá mayor significado; pero debe entender que eso no le da la salvación.

En 1 Corintios Pablo es claro respecto a la misión de la iglesia:

1 Corintios 1:17
17 Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.

Dios nos envió a predicar el evangelio, esa es la misión de la Iglesia.

Yo recibí a Cristo el 4 de Noviembre de 1979, fui bautizado en el Espíritu Santo el 2 de Enero de 1980, y fui bautizado en agua en Mayo de 1982. A finales de 1980 me repartieron un folleto de un grupo cristiano que se reunía cerca de mi casa. Decidí ir el domingo en la mañana; pues, yo me reunía en las tardes. Ya tenía cerca de un año de creyente, había casi terminado de leer la Biblia por primera vez, oraba, estaba predicando el evangelio, siendo guiado y usado por Dios. Pero llego a este lugar y me dicen que si no soy bautizado en agua no soy salvo. El confesar a Jesús como Señor de mi vida no había sido suficiente, necesitaba algo más.

Mi abuelita paterna recibió a Jesús a los 96 años, 3 días antes de morir. Una mañana ella empezó a gritar desesperada, estaba viendo el infierno, veía gente que se quemaba y no quería ir ahí. Mi esposa y yo la escuchamos y fuimos a su cuarto, mientras yo oraba en lenguas, ella la guiaba a Jesús, después de tres horas, la paz estaba en ella. Todo cambió, cuando Cristo entró en su corazón ella tuvo otra visión, ella empezó a ver a mi abuelo, que había partido al cielo 20 años antes, y a otros familiares. Y le dijo a mi abuelo que pronto iba ha estar con él. Los días siguientes, ella decía, que Jesús era bello y maravilloso. A los tres días ella partió al cielo sin dolor.

No tuvo tiempo para bautizarse; había estado 6 meses en cama, y no se levantó. Sin embargo, nadie me va ha decir que se fue al infierno por no bautizarse. Eso no es bíblico. Ella creyó en Jesús y lo confesó como su Señor.

Este grupo estaba equivocado, el bautismo en agua no nos salva; ciertamente es una experiencia espiritual, pero no es requisito para la salvación. Sin embargo hay un bautismo que entra en acción cuando nacemos de nuevo, el bautismo del creyente dentro del cuerpo. Esto es el nacer del Espíritu de Juan 3.

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Como Recibir el Bautismo con el Espíritu Santo 1

Introducción

Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñaran sueños. Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; y todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.

– Hechos 2:17-21

Este pasaje nos habla de un derramamiento que ocurrirá en el tiempo final; el derramamiento del Espíritu Santo.

Desde el siglo pasado este ha sido una temas controversiales de la iglesia. Comenzando en el avivamiento de la calle Azusa en 1906, de donde se extendió por medio de las iglesias pentecostales y luego con el movimiento carismático hasta el día de hoy.

El día de hoy vivimos en la etapa del último gran avivamiento, y una de las características de él es que millones de creyentes caminarán con la plenitud y poder del Espíritu Santo. Pero todo eso empieza cuando recibimos el Bautismo del Espíritu Santo

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